Panorama de estudios actuales del español en América
c a p í t u l o 4 | 139 Panorama de estudios actuales del español en América (2007) ( cfr . la reseña de Morgenthaler García, 2009), que ahora cuenta con un corpus en acceso abierto trabajosamente editado por Doina Repede (2022). Calvo Pérez (2008) vuelve sobre el tema y señala que en el habla de los migrantes peruanos se manifiesta una variedad que ha perdido rápida- mente los rasgos de la originaria, pero habría que revisar con atención qué fenómenos han podido ser traspasados al ámbito peninsular, entre ellos la perífrasis norperuana. Otro estudio que debe ser mencionado es Andrade (2018), que ana- liza el lenguaje de unos relatos populares recogidos por José Respaldiza en Simbilá (Piura), en la década de 1940, que reflejarían el habla rural de la región del Bajo Piura; destacan, además del abundante léxico diferencial, algunas formas esdrújulas en la conjugación ( fuédese , ahora no tenédemos sino chichita ), el gerundio preposicional ( en llegando ) y un uso sufijal del ustedeo de valor deferencial ( vallasté ver sistá juntada la gente ), que no pa- rece conservarse en las variedades contemporáneas del castellano regional. El aspecto más estudiado y al que es menester dedicarle la mayor parte de estas líneas es el léxico regional —donde encontramos numero- sos términos aún de origen incierto—, si bien en repertorios no siempre ri- gurosos, como los de Robles Rázuri (2012), Puig (1995), Arámbulo Palacios (1995), Arellano Agurto (1996), Arrunátegui Novoa (1996) y Cumpa Pizarro (2002). La mayoría de los trabajos están, en realidad, a cargo de aficio- nados o estudiosos sin mayor especialización científica en lingüística y por ello no faltan juicios llenos de subjetividad, por ejemplo, sobre «la graciosa, vivaz y cantarina forma de hablar de los piuranos» (Arámbulo Palacios, 1995, p. 12). Es interesante el glosario de vocablos de Sechura que incorpora el profesor Lorenzo Huertas (1999, p. 262-280), que actualiza el de Arrunátegui (1996) desde un estudio antropológico. Hay algunas apro- ximaciones a vocabularios especiales en López Arangurí (1994) y etimo- logías mochicas en Salas (2008 y 2012) ( cfr . las oportunas precisiones de Eloranta, 2019). Enguita Utrilla (2002) estudia el léxico norteño que apa- rece en la narrativa de Vargas Llosa, a la que el léxico dialectal confiere «un tono marcadamente realista» (p. 16), aunque es en los capítulos situados
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