Panorama de estudios actuales del español en América
g u i l l e r m i n a h e r r e r a p e ñ a | 1052 La oralidad en los cuentos de Víctor Muñoz: una aproximación a la variante guatemalteca del español La Juanita informa sobre su vida a los participantes de la actividad parroquial, cumpliendo lo que le encargaron: contar cómo sacó adelante a sus hijos. Los oyentes prestan atención al testimonio, sin interrumpirlo. La fuerza ilocutiva que mueve el texto se sitúa en el campo de la infor- mación, pero tiene su peso en el deseo de comprensión y, por momentos, complicidad, que la Juanita busca despertar en los oyentes. Hay noticias del acto perlocutivo, es decir, el narrador dice que los interlocutores que- daron conmovidos con el testimonio y que algunas mujeres, entre estas su esposa, lloraron. En cuanto a la temática, el segmento narra una etapa de la vida de la Juanita, comprendida entre el momento en que fue a trabajar a la casa de doña Laurita y los inicios de su vida de pareja con el jardinero de la casa. Segmento 3 […] pero doña Laurita me dijo que no me fuera a angustiar por eso porque ya le había avisado a mi mamá que yo de una vez me había quedado ¿ver- dad? y ahí me quedé y tenía mi cuarto y mi tele y mi cama para mí solita y me bañaba todos los días y los señores de la casa todos bien buenas gentes conmigo y el domingo en la tarde doña Laurita me dio lo de mi semana y me fui para mi casa a ver a mi mamá y hasta le pasé comprando un su pedazo de pollo campero y ahí nos pasamos platicando toda la tarde ¿ver- dad? y cuando ya estaba entrando la noche me regresé para la casa de doña Laurita y así pasaron tres años y me volví señorita ¿verdad? y el jardinero de la casa, que se llamaba Maco, se comenzó a fijar en mí y a decirme que tenía buenas intenciones conmigo y ahí bien necio ¿verdad? y pues como uno oye a la gente, un día nos pusimos a platicar y me dijo que era hombre solo y que deseaba casarse conmigo, que me llevaría a un cuarto en donde él vivía y ahí íbamos a vivir los dos, y yo no sabía qué hacer ¿verdad? pero él siempre estaba con la calilla esa de que me fuera con él, y un domingo se lo conté a mi mamá y ella me dijo que Dios guarde le fuera estar haciendo caso, que los hombres eran todos iguales, mentirosos y bolos; entonces le dije a Maco que mejor no, que tal vez después, pero se puso más necio y
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