Panorama de estudios actuales del español en América

c a p í t u l o 3 9 | 1045 Panorama de estudios actuales del español en América y la gente también ha pensado que es bolo pero tampoco es bolo sino que está enfermito y yo puedo dar fe de ello porque la otra vez me mostró su constancia del Hospital donde dice que está asintiendo a sus tratamientos y a mí me dio tanta lástima que le dije que llegara todos los días a la casa a las doce en punto para que le demos su de comer pero en su bote porque uno nunca puede saber los microbios que puede tener la gente y para como están las cosas es mejor prevenir que lamentar y no vaya a pensar que es porque le tenga asco porque si se va a hacer un favor se tiene que hacer bien hecho y no andarse con esas cosas porque si no a dónde vamos a ir a parar y a mí no me pesa nada atender a Beto con toda la buena volun- tad posible por eso le doy su comida a las doce pero ayer que vinieron los señores esos de la ayuda internacional a repartir comida yo le dije mire Beto vaya a hacer su cola para que le den pero como el pobre está todo torcido debido a que tiene tullidas sus canillas al extremo que no deja de darme risa pero los muchachos que ay tan pícaros que son que ya rápido le pusieron cumbia de apodo porque cuando camina se mueve todo pero volviendo a lo que le venía contando que al pobre cómo le costó caminar y después de haber estado esperando como dos horas cuando por fin llegó en vez de darle algo le preguntaron si llevaba la tarjeta rosada y Beto les contestó que no y entonces las mujeres esas que están repartiendo la co- mida y que más tienen planta de otra cosa que de señoritas y que ya parece que todo lo que gastó el ingeniero en mandarlas a estudiar lo botó en la basura porque ni educación tienen y solo para verle sus defectos a la gente y para andar de arriba abajo con los soldados gringos sirven no le quisieron dar nada al pobre Beto […] (Muñoz, 2010, pp. 7-8). La fuerza ilocutiva que mueve este texto, con el que inicia el cuento, es el deseo de empatía que busca la emisora en el receptor. Por medio de las confidencias que llenan el monólogo, se entrevé también la intención de persuadirlo de que le dé la razón, usando, para ello, recursos descriptivos y narrativos, preguntas y exhortaciones. La progresión de la red temática va del enunciado inicial « Pues no señor como para que yo permitiera seme- jante cosa con el pobre Roberto», al final «no le quisieron dar nada al pobre

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