Panorama de estudios actuales del español en América
c a p í t u l o 3 9 | 1039 Panorama de estudios actuales del español en América humano mediadas por la palabra. Pero, para comprender el fenómeno no hay que olvidar que se sitúa en los campos de la ficción, es decir, en una oralidad que es siempre aparente, «la ilusión de lo real», como dice Bril (2019, p. 1), quien se remonta al enfoque de Aristóteles sobre la mímesis, sintetizándola como «copia de la realidad, pero a partir de la mediación de los posibles», lo cual supone una «elección» o «recorte». Es un ámbito en el que no queda otro remedio que recurrir a lo verosímil, o sea, a lo que se asemeja, que siempre está matizado por la subjetividad, las restricciones culturales y los marcos sociohistóricos e ideológicos del escritor. Lo vero- símil es representación arbitraria que trata de acercarse a lo real por lo que se le parece, es aquello que Barthes (1987) llamaba «el efecto de realidad», construido sobre la ilusión y a partir de huellas de lo real. Como indica Bril (2009, p. 1), la incorporación mimética de la orali- dad por medio de lo verosímil —en realidad, la única que puede alcanzar el escritor desde su subjetividad y sus circunstancias—, «asegura la credi- bilidad y cohesión interna del texto», además de autentificar la informa- ción que proporciona a partir de una intención referencial que involucra necesariamente al lector. El escritor y el lector, añade, participan de un «pacto» mediante el cual el texto resulta creíble y puede ser aceptado como verdadero. De esta cuenta, en la literatura, el proceso de construcción de mun- dos imaginarios solo puede producir efectos de oralidad, porque aquellas «voces rescatadas de la cultura popular a través de narradores y persona- jes son solo de imágenes o efectos de la oralidad» (Ostria, 2001, p. 53) que pueden manifestarse, por ejemplo, en forma de determinado vocabulario; muletillas o frases repetidas por hábito; titubeos que manifiestan dudas en la elección de las palabras; interjecciones que expresan estados de áni- mo; repeticiones innecesarias; frases inconclusas; faltas de concordancia y cambios bruscos de tema, entre otros rasgos. Huarag (2007) establece la diferencia entre oralidad discursiva y oralidad cultural. La primera «se manifiesta a través del texto literario» al emplear un mensaje formal en su relato, pero en «los diálogos incorpo- ra las particularidades de la oralidad de sus personajes». La segunda, se
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