Panorama de estudios actuales del español en América
d i e g o b e n t i v e g n a | 1025 Por una filología americana: el estilo, la estilística, los debates argentinos y sus proyecciones continentales en los años 30 y 40 que es considerada como una de las cumbres de la prosa modernista en lengua española, una novela que, en general, había sido objeto de rechazo, o al menos de distancia, por parte de los escritores argentinos que empie- zan a publicar en los años veinte: Pues el estilo modernista, tan ecléctico como voraz en la adopción de pro- cedimientos literarios nuevos, justificaba su inclusión en la tradición fran- cesa del siglo xix por la voluntad de arrinconar de una vez el estilo español demasiado tradicionalista entonces (incluyendo la sintaxis), y Larreta ha añadido, como última superposición, la convivencia o alternancia del estilo combinatorio nuevo con el período tradicionalista que los demás quisieron rechazar (Alonso, 1942, p. 306). Alonso concluye su recorrido por La Gloria de Don Ramiro enfatizando que la novela resulta válida (se habla, en rigor, del «favor del público») en la medida en que en ella funciona una «tenaz voluntad de estilo» que la mantuvo, y se conserva aquí el término que usa el propio Alonso, «tensa». Esta tensión se marca en un plano estrictamente textual e involucra una operación sobre determinados estados de lengua. En efecto, en la novela se produce una tensión entre arcaísmo, falsos arcaísmos e innovaciones sintácticas y léxicas. Se produce, además, una tensión técnica entre ciertas formas tradi- cionales de pensar el relato, el diálogo con lo contemporáneo a partir del trabajo de estilo de Flaubert en Salambó , y aquello que la prosa modernis- ta —otra vez, en este punto, Alonso alude a Valle-Inclán— anticipan: el cine. Los modernistas, al menos en el ámbito hispánico, son los primeros, según Alonso, en haber hecho estudios de gestos y también de ademanes, de movimientos corporales que reproducen y materialicen los movimien- tos e intenciones del alma con el enfocamiento de la atención a un redu- cido espacio, al rostro y aun a una parte del rostro (Alonso, 1942, p. 221). El análisis estilístico no es, pues, un análisis elidido del todo del ges- to y de la corporalidad. No se abundará en la lectura que hace Alonso de La gloria de Don Ramiro y de la prosa modernista. Solo se señala que para
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