Panorama de estudios actuales del español en América

d i e g o b e n t i v e g n a | 1021 Por una filología americana: el estilo, la estilística, los debates argentinos y sus proyecciones continentales en los años 30 y 40 En su trabajo, Ortiz explora una forma que tiene mucho de ensayo, que no es una mera descripción del léxico corriente cubano y que inten- ta reponer aquello que aparece tachado en el proyecto panhispanista: el componente africano. 20 De este modo, en la primera edición del Catauro , el cubano incluye la reseña del Vocabulario cubano que Constantino Suárez había publicado en 1920 y que se contrapone al diccionario de afronegrismos que el mismo Ortiz había publicado en 1924. En ella, el pen- sador de la transculturación sintetiza, y explicita, los alcances políticos de su proyecto lexicográfico: El nuevo diccionario olvida, como todos los otros trabajos análogos, mu- chas de las etimologías africanas, que pueden inducirse de varias palabras usuales en Cuba, como si la gran población africana que vino a nuestro país no hubiese importado junto con sus cuerpos doblados por la servi- dumbre, su alma, su cultura, su religión, sus lenguajes. Es ciertamente difi- cilísimo hoy día, tratar de desentrañar la ascendencia africana de algunas de nuestras voces usuales, pero indudablemente, en varias es evidente (Ortiz, 1985, p. 21). Para la estilística proyectada por Amado Alonso y sus discípulos desde el Instituto de Filología de Buenos Aires, la literatura ocupaba un lugar pri- vilegiado como un espacio que permitía pensar una lengua culta común, compartida y estable, desde la cual pensar la comunidad hispánica. Por su parte, en sus intervenciones glotopolíticas, que tienen consecuencias epistemológicas difíciles de sobreestimar para el pensamiento latinoame- ricano (en gran parte, el concepto de transculturación nace de una inte- rrogación etimológica por el término ajiaco , en el que Ortiz ve operando un sustrato africano), el cubano le da un lugar importante a la poesía con- temporánea, no solo de la isla, sino de todo el continente. Así, en un es- crito que permaneció inédito en vida, pero que en gran parte se había ido publicando de manera fragmentaria en revistas de la isla, Ortiz acomete 20 Esta cuestión fue trabajada en detalle por Valdez (2015), quien contrapone el proyecto filológico de Ortiz al de Henríquez Ureña.

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