Panorama de estudios actuales del español en América

d i e g o b e n t i v e g n a | 1019 Por una filología americana: el estilo, la estilística, los debates argentinos y sus proyecciones continentales en los años 30 y 40 posiciones irreductibles a ellas, híbridas: «gringas» (la expresión es del pro- pio Alonso), pero también indígenas, como lo muestran las correcciones severas a los trabajos de Lenz sobre el componente mapuche en el español chileno. 18 Toda singularidad que no pueda ser recuperada en términos de una lengua común hispánica aparece de este modo desechada, lo que ex- plica que, cuando en 1943 se implementen medidas oficiales tendientes a suprimir el lunfardo y otras formas «vulgares» del espacio público, muchos críticos de la disposición, como el español republicano José Gabriel —que era, para más datos, un inmigrante español, de filiación republicana en los cuarenta, de militancia justicialista, lo cual obliga a pensar las compleji- dades de los bloques culturales del peronismo— acusen al Instituto de Filología de haber actuado en consonancia con esa medida represiva (aun cuando, es cierto, ni Alonso ni el Instituto hayan avalado explícitamente la medida). 19 Se entiende, así, que en el último párrafo del escrito de Alonso se apele a un concepto que, desde los años noventa, se ha instalado como recurrencia de las políticas lingüísticas del Estado español, sobre todo ha- cia los espacios americanos: la imaginada «comunidad hispánica, cuyos respectivos timbres regionales se armonizan en la lengua general, como un anhelo común de crear y utilizar un medio de expresión adecuado a las necesidades supralocales de la cultura» (Alonso, 1932b, p. 178). 7. Cuerpo y expresión: Fernando Ortiz, la mulatez y los cubanismos En esos mismos años, en Cuba, Fernando Ortiz, que acuñará el concepto de transculturación en su Contrapunteo cubano del tabaco y del azúcar 18 Cfr. al respecto Ennis (2012). 19 Dice José Gabriel (2015) en su artículo «El Lenguaje Rioplatense», publicado en 1944 en Montevideo. donde se había exiliado luego de pasar por la cárcel por oponerse a las medidas contra el lunfardo de- cretadas en 1943: «El castellano de la Argentina y en particular el de Buenos Aires, volvió a ser denosta- do y calumniado, llegándose al extremo no alcanzado antes de que en un libro del director del instituto filológico se le atribuyese al poeta Fernández Moreno la afirmación inaudita de que una tertulia de gente argentina culta desconocía la palabra vehemente » (p. 60). El libro es, por supuesto, El problema de la lengua en América. El director del Instituto, claramente, es Amado Alonso, que cuando José Gabriel escribe desde el exilio, y en pleno régimen de facto instaurado en el 43, seguía ejerciendo su cargo.

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