Policy Brief - Alimentación saludable para prevenir el cáncer: recomendaciones para entornos alimentarios más justos y protectores en Chile
7 en instrumentos fiscales combinados (impuestos a productos no saludables y subsidios a alimentos protectores) que transfor - men efectivamente la asequibilidad de las opciones saludables (Ministerio de Salud de Chile, 2017). Otros aspectos que mantienen brechas, aunque no son obje - to de este análisis, incluyen la alta exposición a productos re- formulados sin sellos de advertencia, la venta de alimentos no saludables en el entorno escolar y sanitario, y la ausencia de regulación específica del entorno laboral y universitario. En cuanto a cáncer, la Ley N.º 21.258 (2020) (Biblioteca del Con - greso Nacional, 2020), el Plan Nacional de Cáncer 2022–2027 (Ministerio de Salud de Chile, 2022) y el Plan Nacional del Cán - cer 2018-2028 (Ministerio de Salud de Chile, 2022) proveen un marco integral (prevención, pesquisa, tratamiento, cuidados), que reconoce la alimentación como factor modificable y ofrece una plataforma institucional para articular políticas intersecto- riales (Biblioteca del Congreso Nacional, 2020; Ministerio de Salud de Chile, 2022). En síntesis, Chile ha avanzado significativamente en la regula - ción de entornos alimentarios; sin embargo, persisten vacíos que limitan su impacto poblacional. La siguiente fase debiera enfocarse en extender la cobertura etaria hasta los 18 años y en medidas económicas que mejoren la asequibilidad de alimentos saludables. 3.3 Experiencias internacionales y evidencia La evidencia comparada converge en que, coincidiendo con las recomendaciones recientes de la OMS (2023) y UNICEF LAC (2023) para proteger a niños y adolescentes de la exposición al marketing digital de alimentos no saludables. Las políticas más efectivas combinan instrumentos fiscales (subsidios e impues - tos) con regulaciones estrictas de marketing y acciones edu - cativas, en lugar de enfoques aislados (World Cancer Research Fund. Continuous Update Project Expert Report, 2018; World Cancer Research Fund International, 2024). Un mapeo global re - ciente sistematizó 291 recomendaciones y priorizó 44 políticas en cadenas de suministro y entornos alimentarios. Entre las de mayor potencial destacaron mejorar la accesibilidad económica a dietas saludables y sostenibles, otorgar subsidios a alimentos saludables y restringir el marketing dirigido a niños en todos los medios (Burgaz et al., 2024). En América Latina, países como Perú (Ley 30021, 2013), Uru - guay (Decreto 272/2018) y Brasil (ANVISA 2020) han avanzado en la restricción del marketing de alimentos y la promoción de entornos escolares saludables (Durán et al., 2021). Evaluaciones regionales, como las realizadas en Chile, reportan resultados positivos y concretos, incluyendo una reducción en la exposi - ción infantil a la publicidad y un impacto significativo en la re - formulación de productos por parte de la industria alimentaria. Por ejemplo, estudios indican que entre las primeras fases de la ley chilena, un 23% a 33% de los productos altos en calo - rías y azúcares fueron reformulados para evitar llevar sellos de advertencia, lo que también se asoció con una disminución en la adquisición per cápita de nutrientes críticos provenientes de estos productos (Taillie et al., 2021). Estas experiencias refuer- zan la factibilidad política y técnica de extender las regulaciones chilenas, alineando al país con los estándares regionales y de la OMS. En diferentes revisiones y metaanálisis se muestra que subsidios e impuestos mayores al 10–15% generan cambios significativos en consumo, con mayor efecto en hogares de menores ingresos (Afshin et al., 2017; Andreyeva et al., 2022; Niebylski et al., 2015; Thow et al., 2014). La magnitud del incentivo importa, subsidios entre 1,8% y 50% elevan el consumo del alimento objetivo al menos en la mitad del porcentaje subsidiado (Gittelsohn et al., 2017; Hawkes et al., 2015; Thow et al., 2014). Ensayos y estudios experimentales reportan aumentos de alrededor del 5% a 10% con subsidios del 10% a 12,5% (Ni Mhurchu et al., 2010) y cerca - no al 25% con subsidios del 50% en frutas y verduras (Waterlan - der et al., 2012, 2013; Olsho et al., 2016). Cuando los beneficios se canjean en canales habituales de compra, se han observado incrementos cercanos al 30%, lo que subraya la importancia de anclar el incentivo al territorio (Burgaz et al., 2024; Han et al., 2019; Olsho et al., 2016). Las estrategias de marketing y comunicación complementan este enfoque económico. En el Reino Unido, restringir la pu - blicidad de alimentos altos en grasas, azúcares y sal durante la programación infantil redujo significativamente la exposición televisiva (Adams et al., 2012). México, por su parte, combinó impuestos a bebidas azucaradas, etiquetado de advertencia y restricciones de marketing, mostrando reducciones sostenidas del 7,6 % al 10 % en el consumo de bebidas azucaradas en los primeros dos años (Colchero et al., 2017). La evidencia tam - bién documenta cómo la exposición a marketing de productos de baja calidad nutricional moldea normas sociales y conduc - tas, especialmente en niñez y adolescencia, tanto en televisión como en Internet y redes sociales (Dhar y Baylis, 2011; Potvin Kent et al., 2014; Silva et al., 2015). Finalmente, el apoyo ciudadano constituye una condición fa- cilitadora clave: encuestas multicéntricas muestran respaldo
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