Policy Brief - Alimentación saludable para prevenir el cáncer: recomendaciones para entornos alimentarios más justos y protectores en Chile
3 En Chile persisten brechas estructurales en alimentación. Más del 95% de la población requiere realizar cambios en su dieta (MINSAL, Facultad de Medicina Universidad de Chile, 2010), al mismo tiempo coexisten altas tasas de malnutrición por exceso en adultos (Ministerio de Salud de Chile, 2017) y escolares; así como un bajo consumo de alimentos saludables (Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas, 2025; MINSAL-Facultad de Medicina Universidad de Chile, 2010). Las desigualdades en ingresos, gé - nero y pertenencia étnica, junto con la exposición publicitaria, la cultura alimentaria y la presencia de entornos poco saludables, contribuyen a consolidar patrones de consumo no saludables y en consecuencia incrementan el riesgo de cáncer y otras ENT (Egaña Rojas et al., 2022). Los entornos alimentarios se refieren a las condiciones físicas, económicas, sociales y culturales que determinan la disponibili - dad, el acceso (físico y económico) y el consumo de alimentos. Incluye desde la infraestructura de supermercados y ferias hasta las políticas de producción y distribución y las características de construcción de los territorios. Las políticas públicas determinan directa e indirectamente las características de estos entornos, qué alimentos se ofrecen, dónde y a qué precios (Gálvez Espi - noza et al., 2018). En este marco, es fundamental transformar los entornos alimentarios para que las decisiones saludables sean las opciones más fáciles y accesibles. Esto se debe a que las intervenciones centradas únicamente en la educación o la información suelen ser insuficientes para generar cambios sos - tenibles en la conducta y las prácticas alimentarias, si el entorno no las facilita (Gálvez-Espinoza et al., 2024; Malik et al., 2020; Theis y White, 2021). Chile ha fortalecido su marco regulatorio en materia de alimen- tación saludable a través de la Ley N° 20.606 (República de Chi - le, 2012) (etiquetado frontal, restricciones de venta en escuelas y límites a la publicidad dirigida a menores de 14 años) (Repú - blica de Chile, 2012). No obstante, persisten brechas relevantes, la publicidad digital continúa siendo escasamente regulada, la cobertura etaria de las restricciones no incluye a adolescentes, y persisten diversas barreras económicas y territoriales para acce - der a alimentos saludables (República de Chile, 2012; Ministerio de Salud de Chile, 2022). Estas limitaciones dificultan revertir las tendencias de obesidad, mala alimentación y, por ende, la carga de cáncer. Frente a este escenario se proponen dos medidas estructurales complementarias entre sí: 1. Subsidios a alimentos saludables: (frutas, verduras, legum - bres, pescados), focalizados en hogares de bajos ingresos y territorios con menor acceso, mediante mecanismos como tarjetas electrónicas, vouchers o códigos QR, con el co-be - neficio de fortalecer la economía local (ferias libres y peque - ños productores). 2. Fortalecer la regulación del marketing de alimentos no sa- ludables: ampliando la restricción actual de menores de 14 años, a menores de 18 años, en la Ley 20.606 y Reglamento Sanitario de los Alimentos (DS 977/96) (Ley N.º 20.606, 2012; DS N.º 977/1996, 1996), especificando además el énfasis en medios digitales, y reforzando la fiscalización. Implementadas en conjunto, estas medidas actúan sobre los determinantes más estructurales de la conducta alimentaria: mejoran la asequibilidad (acceso económico) a alimentos sa - ludables (subsidios) y reducen la exposición a estímulos que promueven ultraprocesados (aumento de restricciones al mar - keting). En consecuencia, contribuyen a reducir la incidencia de cáncer asociada a la dieta y, de forma transversal a otras ENT (World Cancer Research Fund/AICR, 2018), reforzando el dere - cho a la salud y la equidad alimentaria. 2. PLANTEAMIENTODEL PROBLEMA En Chile, el cáncer se ha consolidado como una de las princi- pales causas de muerte, alternando desde 2019 el primer lugar con las enfermedades cardiovasculares (DEIS, 2022). En 2022 se registraron 31.440 fallecimientos y las proyecciones del Global Cancer Observatory (Sung et al, 2021, IARC, 2023) anticipan un aumento de 77 % en la incidencia hacia 2045, superando los 100.000 casos anuales si no se implementan políticas preventi - vas efectivas. En América Latina, la carga de cáncer atribuible a factores modificables —como la dieta, el alcohol y el tabaco— continúa en ascenso, lo que refuerza la necesidad de priorizar la prevención primaria y la promoción de la salud (OPS/IARC, 2023). 2.1 ¿Por qué focalizar en dieta y entornos alimentarios? En términos globales, casi la mitad de las muertes por cáncer se asocian a factores de riesgo modificables, y entre ellos, la dieta inadecuada y la obesidad destacan como los más relevantes (GBD 2019 Cancer Collaboration, 2022) . Según análisis recientes del World Cancer Research Fund (2024) e Islami et al. (2024) , hasta un tercio de los casos de cáncer podrían prevenirse me - diante patrones alimentarios saludables. Este hallazgo refuerza la urgencia de actuar sobre los determinantes estructurales del entorno alimentario (Baena Ruiz y Salinas Hernández, 2014; Tran et al., 2022).
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