Lenguas adicionales en la educación superior chilena. Claves para un ecosistema académico local y global

UNIVERSIDAD DE CHILE » POLICY PAPER NÚM. 4 LENGUAS ADICIONALES EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR CHILENA 57 vantes —desde la lengua de señas hasta los idiomas de socios regionales y globales— encuentren el reconocimiento que requieren dentro de un mismo espacio académico. La realización de esta visión requerirá voluntad política y coordina- ción. Es crucial el rol de los tomadores de decisiones: directivos universi- tarios que prioricen recursos y lideren cambios curriculares, autoridades gubernamentales que integren estas metas en las políticas nacionales y provean incentivos, y organismos colegiados (como el CRUCH y las agencias de calidad) que incorporen el multilingüismo en sus criterios de evaluación y de apoyo. No menos importante es la participación acti- va de las comunidades académicas: docentes, estudiantes y funcionarias y funcionarios que, como se evidenció en los diagnósticos, están abiertos e incluso deseosos de contribuir en este ámbito. Una comunicación efectiva de los beneficios esperados y un trabajo colaborativo podrán canalizar esta energía latente. En última instancia, avanzar hacia una educación superior multilin- güe implica alinear nuestras universidades con los desafíos del siglo XXI y con la riqueza cultural del entorno local. Esto significa formar pro- fesionales y ciudadanos capaces de navegar distintos mundos lingüís- ticos, de actuar como puentes entre Chile y el mundo, y de apreciar la diversidad como un valor. También significa saldar deudas internas: con estudiantes indígenas que merecen ver sus lenguas valoradas, con estu- diantes sordos que merecen un asiento pleno en el aula, con académicas y académicos que requieren apoyo para internacionalizar su trabajo sin renunciar a su idioma, y con el propio idioma español, cuya vitalidad científica debemos fomentar para no depender exclusivamente de una lengua extranjera en la construcción de conocimiento. En conclusión, proponer una política lingüística integral y multilin- güe para la educación superior chilena es propiciar una transformación profunda y positiva: dotar a nuestro sistema universitario de una herra- mienta para ser más equitativo e inclusivo, más relevante socialmente y más competitivo a nivel global. Los diagnósticos están hechos, los prin- cipios están claros y las rutas de acción están delineadas; corresponde ahora a las autoridades y a las comunidades educativas tomar esta hoja

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