Lenguas adicionales en la educación superior chilena. Claves para un ecosistema académico local y global
UNIVERSIDAD DE CHILE » POLICY PAPER NÚM. 4 LENGUAS ADICIONALES EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR CHILENA 29 Estos resultados indican que tanto para académicos como para estu- diantes resulta difícil limitarse al uso exclusivo del español para mante- nerse actualizados en muchas disciplinas. Como señaló un académico entrevistado en el diagnóstico mencionado: «Hoy en día, no puede rea- lizar una investigación alguien que solamente hable español; los textos clave están todos en inglés». Consecuentemente, se percibe el inglés como una herramienta indis- pensable para la investigación, la participación en conferencias interna- cionales, la movilidad estudiantil y la empleabilidad de las graduadas y los graduados. No obstante, el nivel de dominio efectivo del inglés en la comunidad universitaria varía ampliamente y suele resultar insuficiente. Pocas universidades han fijado un nivel mínimo de inglés para la graduación y, cuando existe (por ejemplo, un nivel intermedio o alto), a veces este requisito se corresponde con una limitada intensidad horaria dedicada a los idiomas en la malla curricular. Eso se acaba traduciendo, en defini- tiva, en unas competencias lingüísticas inferiores a las necesarias para usarlo con confianza en contextos académicos o profesionales exigentes. Esto crea desventajas competitivas para acceder a programas de post- grado en el exterior, postular a becas internacionales o incluso acceder a la literatura científica de vanguardia. En el cuerpo académico también se observan algunas brechas: aunque la mayoría puede leer en inglés, una proporción menor se siente cómoda para dictar clases en ese idioma o para publicar artículos en revistas internacionales de alto impacto. En la encuesta aplicada a profesores de la Universidad de Chile, casi el 81 % manifestó interés en perfeccionar sus habilidades en otros idiomas (particularmente el inglés) mediante cursos o capacitaciones, lo que evidencia tanto la necesidad percibida como la motivación existente para mejorar. Sin embargo, muchos docentes señalan la falta de tiempo, de incentivos o de apoyo institucional para hacerlo como obstáculos. En resumen, el inglés ocupa un lugar central y creciente en la academia chilena, pero aún no se ha integrado plenamente y de forma planificada: su enseñanza tiende a quedar relegada a iniciativas volun-
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