Lenguas adicionales en la educación superior chilena. Claves para un ecosistema académico local y global

UNIVERSIDAD DE CHILE » POLICY PAPER NÚM. 4 LENGUAS ADICIONALES EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR CHILENA 25 La capacidad de comunicación —entendida como práctica situada que no solo refleja las distintas formas de interacción con el mundo, sino que además visibiliza las diversas identidades individuales y colectivas que parti- cipan en este proceso—posibilita el uso de mayores y mejores recursos para la comprensión, argumentación, sistematización y difusión del conocimien- to tanto en la lengua materna como en una segunda lengua, contribuyendo a un mejor desempeño en las distintas situaciones de comunicación, así como al desarrollo de una convivencia más democrática, dialogante y participativa. La capacidad de comunicación en lengua materna e inglesa permite ampliar las posibilidades de acceder y participar en los actuales flujos e intercambios globales relacionados con las diversas prácticas disciplinares, profesionales y sociales (Universidad de Chile, 2021: 39). Pocas veces estas medidas responden a un plan integral. Frecuente- mente, dependen del impulso de alguna facultad o de proyectos pun- tuales con financiamiento externo, sin una visión institucional común. Como resultado, dentro de una misma universidad coexisten unidades muy proactivas en el tema idiomático con otras que no lo abordan en absoluto. En la mayoría de las casas de estudio no existe un órgano central encargado de la planificación lingüística universitaria ni políticas sobre el uso del idioma en ámbitos como la comunicación institucional, la enseñanza a estudiantes no hispanohablantes o el fomento de publica- ciones en idiomas distintos del español. Predominio del español y los desafíos asociados El español sigue siendo la lengua «por defecto» de la docencia, la administración y la vida cotidiana en las universidades chilenas. En 2025 nuestro equipo realizó la encuesta Lenguas en la Universidad en la comunidad universitaria de la Universidad de Chile: el 89,5% de los do- centes declaró que imparte todas sus clases en español, como se puede ver en el gráfico 1 . Este dato confirma que el español funciona, de manera transversal, como base común de interacción académica en nuestras instituciones. Sin embargo, este predominio no implica uniformidad: en el ámbito universitario coexisten múltiples registros y variantes del español. Estudiantes y profesores provienen de diversos orígenes geográficos y

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