Lenguas adicionales en la educación superior chilena. Claves para un ecosistema académico local y global

UNIVERSIDAD DE CHILE » POLICY PAPER NÚM. 4 LENGUAS ADICIONALES EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR CHILENA 18 Desde una perspectiva teórica, una política lingüística en educa- ción superior abarca un conjunto de decisiones y acciones planificadas sobre qué lenguas se promueven, con qué fines, para quiénes y bajo qué condiciones dentro de la institución (Spolsky, 2004; Johnson, 2013). Esto incluye tanto medidas explícitas (por ejemplo, normas, reglamentos o programas oficiales de idiomas) como prácticas implícitas (creencias e ideologías lingüísticas subyacentes a la cultura institucional) que inciden en el paisaje lingüístico universitario (Shohamy, 2006). Ricento y Hornberger (1996) definen un modelo conceptual útil que establece los niveles interconectados de la política lingüística en educa- ción: el nivel macro o nacional, donde el Estado define el marco idiomá- tico general (por ejemplo, la lengua de instrucción oficial y la inclusión de idiomas en el currículo escolar); el nivel meso o institucional, donde cada universidad interpreta y adapta esas directrices a su realidad y puede establecer estándares de escritura académica, requisitos de idiomas para graduación, apoyos para internacionalización, etc étera ; y el nivel micro o subinstitucional, donde facultades o unidades específicas implementan prácticas lingüísticas cotidianas acordes a sus necesidades disciplinares. Estos niveles interactúan de forma dinámica, dado que las políticas nacionales condicionan a las instituciones, pero, a la vez, las iniciativas locales (bottom-up) pueden impulsar cambios en el sistema más amplio. A nivel global, se observan tendencias emergentes que sirven de referencia para Chile. Por un lado, la expansión del inglés como lengua académica internacional es un hecho consolidado: en muchas universi- dades se publican investigaciones mayoritariamente en inglés y prolife- ran los programas impartidos en dicha lengua para atraer estudiantes internacionales y elevar la visibilidad global (Wilkinson, 2013; Kuteeva, Hynninen y Haslam, 2015). Al mismo tiempo, ha surgido una reflexión crítica sobre los efectos del predominio del inglés y la necesidad de enfoques que reconozcan la diversidad lingüística local y la preservación de las lenguas nacionales (Bonacina-Pugh, Pietikäinen y Soler, 2022). Muchas universidades en Europa, Asia y América Latina han comenza- do a formular políticas lingüísticas explícitas que buscan equilibrar la

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