Participación de personas con discapacidad en la educación sexual y afectiva integral (ESAI)

50 PARTICIPACIÓN DE PERSONAS CON DISCAPACIDAD EN LA ESAI Esto implica analizar cómo las responsabilidades, decisiones y recursos se distribuyen entre los distintos niveles del Estado, las instituciones educativas, de salud y las familias, así como la forma en que estos actores contribuyen al ejercicio efectivo de la autonomía, el consentimiento y la participación. Por ello, el monitoreo no puede reducirse a indicadores de cobertura o número de actividades, sino que debe incorporar una mirada sistémica sobre quién hace qué, con qué atribuciones y bajo qué marcos normativos. En consecuencia, resulta fundamental incorporar un mapeo explícito de actores y acciones clave, que permita identificar responsabilidades diferen- ciadas, vacíos de implementación, superposiciones institucionales y oportuni- dades de articulación intersectorial. Este mapeo constituye una herramienta central tanto para la evaluación de la implementación como para la mejora continua de la política pública, al vincular acciones concretas con niveles de gobernanza, marcos normativos y obligaciones estatales derivadas de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. La siguiente tabla sintetiza este Mapa de actores y acciones clave, organi- zando de manera sistemática los roles del Estado, las instituciones educati- vas, de salud y las familias, con el fin de fortalecer la rendición de cuentas, la coherencia intersectorial y la efectividad de la Educación Sexual y Afectiva Integral inclusiva.

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