Desolación
87 Hablando al padre Padre: has de oír este decir que se me abre en los labios como flor. Te llamaré Padre, porque la palabra me sabe a más amor. Tuya me sé pues que miré en mi carne prendido tu fulgor. Me has de ayudar a caminar sin deshojar mi rosa de esplendor. Me has de ayudar a alimentar como una llama azul mi juventud, sin material basto y carnal: ¡con olorosos leños de virtud! Por cuanto soy gracias te doy: porque me abren los cielos su joyel, me canta el mar y echa el pomar para mis labios en sus pomas miel.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=