Desolación
71 Nubes blancas Ovejas blancas, dulces ovejas de vellones que se inflan como un tul: asomáis, cual mujeres, los rostros preguntones tras la colina azul. Se diría que el cielo o el tiempo consultarais, con ingenuo temor, o que, para avanzar, un mandato esperarais. ¿Es que tenéis pastor? —Sí que tenemos un pastor: el viento errante, Él es. Y una vez los vellones los trata con amor, y con furia otra vez. Y ya nos manda al norte o ya nos manda al sur, Él manda y hay que ir... Pero es, por las praderas del infinito azur, sabio en el conducir. —Ovejas del vellón nevado, ¿tenéis dueño y señor? Y si me confiara su divino ganado, ¿no me querríais por pastor? —Claro es que la manada bella su dueño tiene, como allá. Detrás del oro trémulo de la trémula estrella, pastor, dicen que está.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=