Desolación

70 Manitas… Manitas de los niños, manitas pedigüeñas, de los valles del mundo sois dueñas. Manitas de los niños que hacia el árbol se tienden, por vosotros los frutos se encienden y los panales llenos se vierten y se hienden. ¡Y los hombres que pasan no entienden! Manitas blancas hechas como de suave harina, la espiga por tocaros se inclina. Manitas extendidas, manos de pobrecitos, benditos los que os colman, ¡benditos! Benditos los que oyendo que parecéis un grito, os devuelvan el mundo, ¡benditos!

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