Desolación

36 Futuro El invierno rodará, blanco, sobre mi triste corazón. Irritará la luz del día; me llagaré en toda canción. Fatigará la frente el gajo de cabellos, lacio y sutil. ¡Y del olor de las violetas de junio, se podrá morir! Mi madre ya tendrá diez palmos de ceniza sobre la sien. No espigará entre mis rodillas un niño rubio como mies. Por hurgar en las sepulturas, no veré el cielo ni el trigal. De removerlas, la locura en mi pecho se ha de acostar. Y como se van confundiendo los rasgos del que he de buscar, cuando penetre en la Luz Ancha, no lo podré encontrar jamás.

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