Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz
37 I. Mujer del siglo xx se multiplicó, respondió al ardiente deseo de «hacer algo» de gente como yo» (Mansilla, 1986, p. 123). Su participación en la resistencia a la dictadura se sostuvo, en gran medida, en los lazos de acción construidos junto a otras muje- res, muchas de las cuales habían sido sus compañeras de ruta en dis- tintos momentos de la historia. En ese caudal de acción subterránea capaz de sobreponerse al terror, Olga volvía a reconocerse. En 1976 fue invitada a participar en un acto de conmemoración del Día In- ternacional de la Mujer, realizado en el Auditorio Don Bosco, en plena Alameda: «Me encontré con un local repleto de mujeres con una decisión fervorosa de enfrentar a la dictadura. Pensé que allí es- taba también mi lugar» (Mansilla, 1986, p. 124). A partir de entonces las mujeres organizadas comenzarían a ocu- par un lugar de avanzada en la resistencia. Para el 8 de marzo de 1978 lograron realizar el primer acto público de masas del periodo, en el Teatro Caupolicán, convocado por el Departamento Femenino de la Coordinadora Nacional Sindical (Poblete, 1987). Olga parti- cipó activamente y dejó registro de este hito, en el que, por primera vez, el Conjunto Folklórico de la Agrupación de Familiares de Dete- nidos Desaparecidos presentó en público la cueca sola . Un año más tarde, junto a históricas dirigentas del memch y a mujeres provenientes de diversos sectores de la élite nacional, fundó la organización pidee: Fundación para la Protección de la Infancia Dañada por los Estados de Emergencia. Esta agrupación se abocó a brindar asistencia a niñas, niños y jóvenes, al tiempo que abrió espa- cios de memoria para registrar y elaborar la experiencia traumática provocada por el terrorismo de Estado. En su fundamental labor, la Fundación documentó los casos de más de 12.000 niñas y niños (bcn, 2025). Por aquellos años comenzaban a surgir las primeras organizacio- nes feministas del nuevo ciclo. Muchas de ellas estaban alimentadas por el retorno progresivo de mujeres de izquierda que, durante el exilio en países del norte global, habían entrado en contacto con el feminismo de la segunda ola y sus formas de acción, como los gru- pos de autoconciencia (Largo, 2014). Ante el abrupto corte en la continuidad de la organización popular, mujeres de larga trayecto-
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