Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz

35 I. Mujer del siglo xx la Paz, celebrado en Santiago como expresión de la solidaridad de los pueblos con el proceso de transformación que vivía Chile. Entre las invitadas destacó Angela Davis, militante antirracista recientemente liberada en Estados Unidos tras una intensa campaña global por su excarcelación. Durante la ceremonia el Consejo Mundial de la Paz entregó al presidente Salvador Allende la medalla Joliot-Curie, que la misma Olga ya había recibido años antes. En su discurso, Allen- de le dedicó palabras públicas a Olga Poblete, a quien definió como «una mujer a quien todos admiramos» (Allende, 1972). Si en 1945 Olga declaraba que situaba sus trabajos en un marco político claro, sin haber leído aún a los clásicos del marxismo pero «cerca de un enfoque materialista y dialéctico por pura intuición» (Mansilla, 1986, p. 120), y si en 1953, al dar cuenta de la revolu- ción en China, ya expresaba una lectura materialista del proceso de cambio social en curso, en 1973 su aproximación a la historia se en- contraba plenamente desarrollada. Así queda de manifiesto en Selec- ción de Documentos para el Estudio de la Historia Universal , obra en dos tomos realizada junto a la profesora de historia y geografía Sonia Haeberle y publicada por Editorial Nascimento. Este monumental trabajo de recopilación de fuentes, dotado de una sensibilidad capaz de entrelazar documentos oficiales, artículos, fragmentos de libros, piezas poéticas y narrativas, está precedido por un extenso ensayo que contextualiza la revisión documental y traza una narrativa de la historia universal particularmente atenta a las fuerzas que impul- san el desarrollo histórico: las relaciones sociales de producción de la vida material, el lugar central del conflicto de clases engendrado por dichas relaciones, la progresiva constitución de sujetos históricos capaces de portar el germen del cambio, y el rol del arte para captar las tendencias de transformación social. Será en ese momento de agitada transformación, en el que parti- cipaba desde tantos frentes de acción, que la encontraría el golpe de Estado de 1973. El crimen que implicó el quiebre de la institucio- nalidad democrática construida durante décadas cayó sobre la vida de Olga como sobre la del conjunto del pueblo: como una catástrofe que arrasó con las redes vitales que, lucha tras lucha, habían tejido el deseo compartido de otra vida posible. La venganza de los sectores

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