Desolación
26 II Booz miró a Ruth, y a los recolectores dijo: «Dejad que recoja confiada...». Y sonrieron los espigadores, viendo del viejo la absorta mirada... Eran sus barbas dos sendas de flores, su ojo dulzura, reposo el semblante; su voz pasaba de alcor en alcores, pero podía dormir a un infante... Ruth lo miró de la planta a la frente, y fue sus ojos saciados bajando, como el que bebe en inmensa corriente... Al regresar a la aldea, los mozos que ella encontró la miraron temblando. Pero en su sueño Booz fue su esposo...
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