Desolación
250 raíces por la humedad excesiva que la red de follaje no dejó secar. Pudo verse entonces que, de macizas que eran antes de la empresa, se habían vuelto huecas. Se esti- raron devorando leguas hacia arriba; pero hicieron el vacío en la médula y eran ahora cosa irrisoria, como los marionetes y las figurillas de goma. Nadie tuvo ante la evidencia argucias para defen- der la teoría, de la cual no se ha hablado más en miles de años. Natura —generosa siempre— reparó las averías en seis meses, haciendo renacer normales las plan- tas locas. El poeta de las barbas como Nilos vino después de larga ausencia y, regocijado, cantó la era nueva: «Así bien, mis amadas. Bella la violeta por minús- cula y el limonero por la figura gentil. Bello todo como Dios lo hizo: el roble roble y la cebada frágil». La tierra fue nuevamente buena; engordó ganados y alimentó gentes. Pero las cañas-caudillos quedaron para siempre con su estigma: huecas, huecas...
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=