Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz

251 III. feminista problemas que afectan a las naciones del Tercer Mundo y, por so- bre todo, mujer de iniciativa y realizaciones», Poblete era la persona perfecta para desempeñar la tarea de organizar el recibimiento, los eventos culturales y las visitas a las distintas zonas del país que rea- lizarían los 3.000 delegados que llegaban a Santiago (Liballe, 1972, p. 6). Esta tarea, lejos de ser accesoria, era considerada vital para di- fundir positivamente el proceso socialista chileno y contrarrestar «la desinformación y tergiversación dominantes en el exterior» (Poblete, 1972, p. 73). En su tarea, la historiadora destacó la inmensa contri- bución de las «mujeres de trabajo, [y] dueñas de casa, que nunca an- tes habían pensado en el tipo de asuntos que están implicados en las relaciones internacionales del mundo de hoy» (Poblete, 1972, p. 7). Dada su figuración pública, trayectoria y apoyo a la up, Poble- te fue forzada a cesar sus labores en la Universidad de Chile una vez que las fuerzas armadas derrocaron el gobierno socialista. Desde 1973 sus libros fueron «prohibidos y retirados de circulación» y «ya no la llamarían para las escuelas de verano, ni a dictar charlas ni a conferencias». La profesora había pasado a ser un «personaje peligro- so» (Espinosa Poblete, 2014). Al recordar su experiencia en aquellos años, ella misma indicó: «me sentí sola, después del exilio de tan- tos colegas entrañables y de la falta de comunicación con quienes por razones de seguridad no me llamaban ni siquiera por teléfono» (Mansilla, 2010, p. 111). De hecho, su hijo, el arquitecto Humberto Espinosa, también simpatizante de la up, fue víctima de la represión y estuvo detenido en el Estadio Nacional entre septiembre y octubre de 1973 (Bronfman y Johnson, 2003). A pesar de estas dificultades, la historiadora retomó temprana- mente sus actividades sociales y políticas, desafiando la represión de la dictadura. En una entrevista posterior, Poblete relata su reencuen- tro con el movimiento de mujeres que comenzaba a organizarse: en el año 1976 fue invitada a «la celebración del Día Internacional de la Mujer», encontrándose con «un local repleto de mujeres con una de- cisión fervorosa de enfrentar a la dictadura» (Mansilla, 2010, p. 112). En aquel momento, organizaciones compuestas mayormente por mujeres comenzaron a impulsar la rearticulación de la sociedad civil en oposición al régimen. Sin proponer una división totalmente rígi-

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