Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz
252 olga poblete da, estos grupos conformaron redes femeninas que se establecieron en función de tres problemas centrales: las violaciones a los derechos humanos, la subsistencia económica y las preocupaciones feministas (Jaquette, 1994; Frohmann y Valdés, 1995; Valenzuela, 1993). Sin embargo, desde la primera década de la dictadura hasta el periodo caracterizado por el ciclo de protestas iniciado en 1983, estos tres tipos de redes funcionaron de manera relativamente aislada. No es hasta los primeros años de la década de 1980 que el movimiento de mujeres comenzó a actuar con mayor unidad (Baldez, 2004, p. 126). Tanto la oposición a la dictadura militar como la idea de definir su activismo fuera de los parámetros masculinos de la actividad polí- tica permitieron una mayor confluencia entre los grupos de mujeres (Baldez, 2004, p. 147). En este proceso, Poblete y Caffarena des- empeñaron un rol fundamental al actuar como transmisoras de una memoria y experiencia organizativa, contribuyendo a la construc- ción de una genealogía feminista que fortalecía el sentido de unidad dentro del movimiento. Por ejemplo, Poblete recuerda que en una ocasión: «una periodista nos invitó a Elena Caffarena y a mí para que le habláramos del memch a un numeroso auditorio de mujeres jóve- nes. Nos miraban como curiosidades históricas, no tenían la menor idea de lo que había sido ese movimiento». Sin embargo, rápida- mente «se interesaron en todo lo que dijimos y creo que al final ya no les parecíamos antigüedades de izquierda» (Mansilla, 2010, p. 12). Si bien Poblete naturalmente reconocía las diferencias contextua- les entre ambos momentos históricos –el periodo del memch y los años de la dictadura–, explica que las mujeres organizadas «vencie- ron nuestros escrúpulos al convencernos que requerían de nosotras esa cuota de historicidad que sustenta y proyecta en el tiempo toda iniciativa que alguna vez fue acción» ( memch Antología para una his- toria del movimiento femenino en Chile , 1983, p. 1). Parte de este pro- ceso de recuperación de «historicidad» fue la edición del libro memch Antología para una historia del movimiento femenino en Chile (Man- silla, 2010, p. 112). Su presentación habría dado origen al memch 83, una organización «paraguas» que llegó a reunir a veinticuatro agrupaciones de mujeres, estableciendo una conexión explícita con la experiencia feminista previa (Valenzuela, 1993, p. 327). Su obje-
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