Desolación
24 Viernes santo El sol de abril aún es ardiente y bueno y el surco, de la espera, resplandece; pero hoy no llenes l’ansia de su seno, porque Jesús padece. No remuevas la tierra. Deja, mansa, la mano en el arado; echa las mieses cuando ya nos devuelvan la esperanza, que aún Jesús padece. Ya sudó sangre bajo los olivos y oyó al que amó que lo negó tres veces. Mas, rebelde de amor, tiene aún latidos, ¡aún padece! Porque tú, labrador, siembras odiando, y yo tengo rencor cuando anochece, y un niño hoy va como un hombre llorando, Jesús padece. Está sobre el madero todavía y sed tremenda el labio le estremece. ¡Odio mi pan, mi estrofa y mi alegría, porque Jesús padece!
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