Desolación
234 La ilusión ¡Nada te han robado! La tierra se extiende, verde, en un ancho brazo en torno tuyo, y el cielo existe sobre tu frente. Echas de menos un hombre que camina por el paisaje. Hay un árbol en el camino, un álamo fino y tembloroso. Haz con él su silueta. Se ha detenido a descansar; te está mirando. ¡Nada te han robado! Una nube pasa sobre tu ros- tro, larga, suave, viva. Cierra los ojos. La nube es en torno de tu cuello un abrazo que no te oprime, ni te turba. Ahora una lágrima te resbala por el rostro. Es su beso sereno. ¡Nada te han robado!
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=