Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz
233 III. feminista Me sentí sola después del exilio de tantos colegas entrañables y de la falta de comunicación con quienes, por razones de seguri- dad, no me llamaban siquiera por teléfono. En ningún momento pensamos emigrar con mi marido. Me dije «algo tengo que ha- cer», pero no sabía por dónde empezar (Mansilla, 1986, p. 123). La sensación de soledad expresada por Olga Poblete tras el golpe de Estado de 1973 no era solo personal, sino el reflejo de la abruma- dora atomización impuesta por la Dictadura. Sin embargo, la pre- gunta ¿qué hacer? , que resonaba en ella, encapsulaba la disposición a la acción de una generación forjada en décadas de lucha colectiva. Para Olga y María los lazos afectivos y las redes construidas a lo lar- go de sesenta años se convirtieron en una experiencia común que no solo tenía valor para sí mismas, sino también para las nuevas gene- raciones. Fue con sus amigas Elena Caffarena y Eliana Bronfmann –quien había sido su estudiante en el lms y memchista en los años cuarenta– con quienes fundó el pidee; y fue también con Caffare- na y Bronfmann que comenzó a organizar un relato histórico y los archivos del memch. Para ello no solo recurrió a sus amigas históri- cas, sino que construyó otros vínculos con feministas como Julieta Kirkwood, Fanny Pollarolo, María Antonieta Saa, Olga Grau, San- dra Palestro o Teresa Valdés. Como señalará una Carta Abierta a las Mujeres de Chile de julio de 1983 incluida en una segunda edición de la Antología memch : Sea cual sea nuestro rol de todos los días o la institución en que participemos, ¿no nos duele por igual la explotación del traba- jo femenino; las discriminaciones, injusticias, arbitrariedades y abusos de poder? ¿Podemos quedar indiferentes ante el drama cotidiano que viven las mujeres y sus modestas familias en las poblaciones marginales? (...) ¿El exilio no está matando a Chile? ¿Por qué dar batallas aisladas por el derecho a la vida, por cada derecho de la persona humana y no al unísono integrador de vo- luntades? (...) Esta Carta, Mujer-Amiga, te invita a meditar este asunto dentro de tu grupo u organización o lo que sea y te insta a impulsar la decisión de promover el acercamiento, intercambio y acción que conduzcan a corto plazo, a un modesto plan de
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