Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz

232 olga poblete Amiga tan querida, tan recordada, tan siempre en nuestras con- versaciones y tecitos. Con Elena ya parecemos chinas auténticas de tanto tomar tecito juntas, juntas las dos y muchas veces con otras amigas que se enternecen por el excelente té que ofrece nuestra querida Fundadora. Sobre todo, la gente joven la busca mucho. Hemos regresado a los tiempos de la «tradición oral»: entonces las veteranas de la tribu hablan de sus recuerdos y de sus experiencias y ellas, las jovencitas que jamás oyeron hablar de esos trotes, que nunca pasaron por tales acciones –que les pare- cen increíbles si uno no les mostrara algún recorte, un volantito, una cartita– se emocionan y, lo que es aún mejor, se sienten tre- mendamente estimuladas. En eso pasamos la vida aquí. ¿Te pare- ce? Por eso, soy absolutamente sincera cuando te digo que tú nos acompañas en todo este converseo, porque tú eres parte integral de aquellos días que hoy vemos tan lejanos. Saluda a cada chile- no-chilena querido que veas en nombre de todos los de aquí den- tro. Te queremos mucho. Estamos siempre tan cerca. De veras! Gran abrazo gran (Poblete, citada en Salomón, 2024, p. 367). Podemos imaginar el mismo tono cercano, cotidiano y dulce mul- tiplicado en las cartas escritas a sus amistades. La escritura epistolar, que tanto había servido para la articulación del movimiento feminis- ta y pacifista en las décadas anteriores, en Dictadura servía no solo para informar, solicitar ayuda o recibir respetos, sino también para sostener afectos ante la distancia física, como una forma de resisten- cia frente al alejamiento forzado de ese tejido humano de izquierdas que padecía las más diversas formas de violencia. ¿Se siguieron escri- biendo Olga y María en Dictadura? ¿Cómo sostuvieron sus afectos y luchas comunes, cuando su distancia no era tan física, sino aquella cuña insondable generada por la tortura, la desaparición, la persecu- ción, el miedo, la muerte de una generación? ¿Existió un epistolario en estado de emergencia, un epistolario ausente , compuesto quizás, ya no de postales y extensas cartas contándose la vida, sino de reca- dos, «calugas» y discretas notas? Sabemos que Olga participó activamente en la articulación femi- nista que derivó en la fundación del memch 83, incluyendo la redac- ción de la Boletina Chilena .

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