Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz

231 III. feminista detención, torturado y asesinado. Su cuerpo fue lanzado al canal El Carmen. Tras una batalla judicial que se extendió por más de cua- renta años, la Corte Suprema dictó sentencias contra los agentes po- liciales en 2019. Varios exagentes de la dina fueron condenados por el secuestro calificado y el homicidio calificado de Carmelo Soria, entre ellos altos mandos como Pedro Espinoza Bravo y Raúl Iturria- ga Neumann. Probablemente María haya sido una de las entrañables amigas a las que se referirá Olga en sus reflexiones. Como muchos de sus compañeros, es posible que haya padecido el llamado exilio interior o insilio , aquella «paradoja existencial de estar y de perma- necer allí en el espacio físico e imaginario de una cultura nacional y de una lengua, sin participar, al margen de un sistema impuesto y de sus valores, viviendo la existencia en soledad» (Cancino, 2000, p. 2). Fue el caso de los actores comunistas Rubén Sotoconil y Mireya Mo- reno, vecinos del sector Plaza Egaña y amigos cercanos de la fami- lia González-Vera Marchant, cuya nieta Araucaria Rojas –entrañable amiga de quien escribe estas líneas– describió la situación de sus abuelos en Dictadura como una pérdida de identidad: «el extraña- miento impuesto y masivo de chilenos provoca un quiebre vital para sus víctimas, despojo del territorio y con él, de hábitos, afectos y co- tidianeidad. Se dispone la expulsión de individuos que comportaran un «peligro para la seguridad» y se crean, como contraparte, organi- zaciones de diversa índole que tenían por objeto propiciar la reinser- ción de los eventuales retornados» (Rojas-Sotoconil, 2017, p. 146). La situación de Olga fue algo distinta a la de su amiga María. En julio de 1979 fue una de las organizadoras de la Fundación de Pro- tección a la Infancia Dañada por los Estados de Emergencia (pidee), dedicada a brindar resguardo a «la infancia dañada por la muerte, desaparecimiento u otros impedimentos de sus padres a raíz de los sucesos producidos por circunstancias derivadas de los estados de emergencia que vive el país» (pidee, 1979, p. 8). Junto a ella fir- maron Elena Caffarena, Mónica Echeverría, Eugenia Rojas y Eliana Bronfman, entre otras destacadas activistas (pidee, 1979, p. 18). El 9 de junio de 1980 Olga Poblete escribió una carta a su amiga, la abogada comunista Chela Álvarez, antigua memchista que estaba exiliada en Venezuela tras su paso por Tres y Cuatro Álamos y Villa Grimaldi. En ella señala tiernamente:

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