Desolación

223 El arte A María Enriqueta La belleza Una canción es una herida de amor que nos abrieron las cosas. A ti, hombre basto, solo te turba un vientre de mujer, un montón de carne de mujer. Nosotros vamos turbados, nosotros recibimos la lanzada de toda la belleza del mundo, porque la noche estrellada nos fue amor tan agudo como un amor de carne. Una canción es una respuesta que damos a la her- mosura del mundo. Y la damos con un temblor incon- tenible, como el tuyo delante de un seno desnudo. Y de volver en sangre esta caricia de la belleza, y de responder al llamamiento innumerable de ella por los caminos, vamos más febriles, vamos más flagela- dos que tú. El canto Una mujer está cantando en el valle. La sombra que lle- ga la borra; pero su canción la yergue sobre el campo. Su corazón está hendido, como su vaso que se trizó esta tarde en las guijas del arroyo. Mas ella canta; por la escondida llaga se aguza pasando la hebra del canto, se hace delgada y firme. En una modulación la voz se moja de sangre.

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