Desolación
21 III ¡Oh Cristo!, un dolor les vuelva a hacer viva l’alma que les diste y que se ha dormido, que se la devuelva honda y sensitiva, casa de amargura, pasión y alarido. ¡Garfios, hierros, zarpas, que sus carnes hiendan tal como se hienden quemadas gavillas; llamas que a su gajo caduco se prendan, llamas de suplicio: argollas, cuchillas! ¡Llanto, llanto de calientes raudales renueve los ojos de turbios cristales y les vuelva el viejo fuego del mirar! ¡Retóñalos desde las entrañas, Cristo! Si ya es imposible, si Tú bien lo has visto, si son paja de eras... ¡desciende a aventar!
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