Desolación
20 II Aman la elegancia de gesto y color, y en la crispadura tuya del madero, en tu sudar sangre, tu último temblor y el resplandor cárdeno del Calvario entero, les parece que hay exageración y plebeyo gusto; el que Tú lloraras y tuvieras sed y tribulación, no cuaja en sus ojos dos lágrimas claras. Tienen ojo opaco de infecunda yesca, sin virtud de llanto, que limpia y refresca; tienen una boca de suelto botón mojada en lascivia, ni firme ni roja; ¡y como de fines de otoño, así, floja e impura, la poma de su corazón!
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