Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz

19 I. Mujer del siglo xx defraudar a su «esforzada madre», lo cierto es que ya desde ese tiem- po Olga fue una activa partícipe de su tiempo. Fue electa dirigente para el Centro de Estudiantes de Historia, mantuvo relación con estudiantes de otras carreras e incluso fue invitada a dar una charla acerca de las mujeres en la literatura rusa, por estudiantes de dicha carrera. Unos años después integraría el grupo universitario Avance, un espacio clave para la resistencia estudiantil contra la dictadura de Ibáñez. El camino de la docencia A los diecinueve años Olga Poblete tuvo su primer trabajo como profesora. La experiencia resultó ardua: sus estudiantes eran de su misma edad, físicamente mucho más grandes que ella, rebeldes y desordenados. El desconcierto inicial se transformó pronto en frus- tración. El traspié la llevó incluso a cuestionar su decisión de dedi- carse a la enseñanza. Cuando logró afirmarse como autoridad en esa sala, vivió el momento como una de sus primeras conquistas perso- nales (Mansilla, 1986). La docencia, que se le había mostrado como un terreno difícil y movedizo, comenzaba a perfilarse como el espa- cio donde su vocación encontraría sentido. En 1928 presentó su tesis de egreso, y se tituló como docente a los veintiún años. Durante los años siguientes trabajó haciendo clases por horas en liceos públicos y privados, tomando cada oportunidad que se le presentaba. Mientras buscaba estabilidad, escribía. En 1930 publicó su primer artículo en la revista Índice ; luego en la revista del Centro de Estudiantes de Historia y Geografía de la Universidad de Chile, Clío , donde entre 1932 y 1933 escribió por primera vez so- bre el tema al que dedicaría muchos años de estudio y docencia: el extremo Oriente (Montt y Lanfranco, 2024). También colaboró en la Guía de Esquí y Andinismo , revista del Club Andino del Cajón del Maipo, donde publicó un artículo que llamaba a las mujeres a subir la montaña (Espinosa Poblete, 2023). Es posible imaginar a Olga recorriendo el agitado Santiago de fines de los años veinte, recién titulada, sin capital ni redes familiares que le aseguraran una plaza, tratando de ganarse la vida con trabajos parciales y escribiendo en

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