Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz
18 olga poblete amilanar, dejaron una huella profunda en Olga. Consultada en una ocasión sobre la influencia que su madre tendría en sus ideas, res- pondió de manera sencilla y elocuente: «Mi madre fue una mujer postergada, subvalorada y discriminada que, sin embargo, libró una lucha tenaz por ser una persona. Es el caso de millones de mujeres en nuestros países. El contacto diario con su lucha por la vida me hizo entender desde el comienzo los problemas de la mujer en el subdesa- rrollo» (Mansilla, 1986, p. 113). En la capital, Olga realizó sus estudios secundarios en la Sección Femenina del Liceo de Aplicación. Durante su formación escolar y liceana cultivó con entusiasmo dos actividades que marcaron di- mensiones importantes de su vida: el piano y el deporte. El primero, cuyas clases costeó su tío, nunca se convirtió en una vocación profe- sional, pero sí le permitió animar veladas tocando tonadas y tangos de moda con gusto y soltura. El deporte, en cambio, lo vivió con una pasión que, según sus propias palabras, la «sorprendía a sí misma» (Mansilla, 1986, p. 114). Aunque era pequeña de estatura, llegó a ser capitana de un equipo de básquetbol, y años más tarde se dedicó con igual intensidad al andinismo, actividad que continuó realizan- do durante largo tiempo. Fue en ese entorno de excursiones donde conoció a Humberto Espinosa, peluquero y lector voraz, de quien se enamoró y con quien se casó en 1934. El modo en que eligió a su compañero no fue muy distinto al que aplicó en otros aspectos fundamentales de su vida. Al margen de consideraciones patrimoniales o sobre el estatus social, lo que le gus- tó de Humberto fue su vocación lectora y su integridad, cualidades que definieron el tipo de relación que deseaba. Eligió bien: Humber- to sería un compañero leal, presente, capaz de acompañar a una mu- jer que, ya en los años cuarenta, viajó a Estados Unidos para estudiar mientras él y Luisa quedaban a cargo de los hijos y del hogar, y que volvería a hacerlo muchas veces después. Tras salir del Liceo, Olga ingresó al Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, donde cursó Historia, Geografía y Francés. Diría después que nunca se imaginó estudiando otra cosa. Aunque señala que, en su paso por la Universidad, era una muchacha más bien formal y dedicada a una disciplina estricta de estudio para no
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