Desolación
217 Poemas del éxtasis Estoy llorando Me has dicho que me amas, y estoy llorando. Me has dicho que pasarás conmigo entre tus brazos por los valles del mundo. Me has apuñalado con la dicha no esperada. Pudiste dármela gota a gota, como el agua al enfermo, ¡y me pusiste a beber en el torrente! Caída en tierra, estaré llorando hasta que el alma comprenda. Han escuchado mis sentidos, mi rostro, mi corazón: mi alma no acaba de comprender. Muerta la tarde divina, volveré vacilando hacia mi casa, apoyándome en los troncos del camino... Es la senda que hice esta mañana, y no la voy a recono- cer. Miraré con asombro el cielo, el valle, los techos de la aldea, y les preguntaré su nombre, porque he olvi- dado toda la vida. Mañana me sentaré en el lecho y pediré que me llamen, para oír mi nombre y creer. Y volveré a esta- llar en llanto. ¡Me has apuñalado con la dicha! Dios Háblame ahora de Dios, y te he de comprender. Dios es este reposo de tu larga mirada en mi mirada, este comprenderse sin el ruido intruso de las palabras. Dios es esta entrega ardiente y pura y esta confianza inefable.
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