Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz
216 olga poblete cumplía estrictamente con su deber de estudiar para no defraudar a su esforzada madre»; en entrevista con Luis Alberto Mancilla señala- rá que sus años universitarios fue dirigente de su carrera: Los estudiantes de historia no éramos asambleístas demasiado inquietos. No obstante era necesario que tuviésemos nuestro propio Centro. Fui elegida dirigente, tal vez por mi entusiasmo en las actividades deportivas. Entramos en relación con los estu- diantes de otras asignaturas, especialmente con los de castellano que eran los más políticos. Había entre ellos muchos centroame- ricanos, exiliados de dictaduras siniestras. Esto coincidió con la formación del grupo Avance, que ofreció abier- ta oposición a la dictadura de Ibáñez, con el que Olga Poblete cola- boró, pese a que «el lenguaje revolucionario de sus integrantes no era el mío íntimo». Al mismo tiempo que participó en la creación de la revista de estudiantes llamada Clío , así como de frecuentes excursio- nes a la Cordillera. Pese a que escogieron distintas especialidades y con algunos años de diferencia, sabemos que María y Olga tuvieron asignaturas en co- mún como «Pedagojía teórica», «Psicolojía», «Lójica i ética», «Histo- ria de los sistemas filosóficos» e «Instrucción cívica superior», que las hizo parte de una generación renovada tanto en lo educativo como en lo sindical. Como planteara el historiador Iván Núñez (1986), las organizaciones docentes de los años veinte se distinguieron por su «manifiesta independencia respecto a los poderes oficiales», utilizan- do métodos «de lucha masiva: asambleas, concentraciones públicas y desfiles, los llamados «comicios simultáneos» que eran reuniones públicas efectuadas el mismo día a lo largo de todo el país; todo ello junto a métodos más convencionales como los memoriales a las au- toridades, entrevistas, declaraciones públicas, campañas de prensa y hasta el uso de la naciente radiodifusión» (pp. 53-54). Mediante estas prácticas políticas, el magisterio exploró «una di- mensión social de democracia que buscaba los nexos con el entorno de la escuela» (Reyes Jedlicki, 2010, pp. 41-42), lo que les permitió construir una identidad docente que se reconocía en el movimien- to obrero y la lucha feminista (Salinas, 2022). Por ejemplo, «hubo
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