Desolación
206 Miedo Yo no quiero que a mi niña—golondrina me la vuel- van, —se hunde volando en el Cielo—y no baja hasta mi estera;—en el alero hace el nido—y mis manos no la peinan. —Yo no quiero que a mi niña—golondrina me la vuelvan. Yo no quiero que a mi niña—la vayan a hacer princesa. —Con zapatitos de oro,—¿cómo juega en las praderas?—Y cuando llegue la noche—a mi lado no se acuesta...—Yo no quiero que a mi niña—la vayan a hacer princesa. Y menos quiero que un día—me la vayan a hacer reina. —La pondrían en un trono—a donde mis pies no llegan. —Cuando viniese la noche—yo no podría mecerla...—¡Yo no quiero que a mi niña—me la vayan a hacer reina! Corderito Corderito mío—suavidad callada:—mi pecho es tu gruta —de musgo afelpada. Carne blanca como—manchita de luna:—lo he olvidado todo—para hacerme cuna. Me olvidé del mundo—y de mí no siento—más que el pecho henchido—con que te sustento. Tu fiesta, hijo mío,—me apagó las fiestas—y sé de mí solo —que en mí te recuestas.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=