Desolación

183 Mas tú la andina, la de greña oscura, mi cordillera, la Judith tremenda, hiciste mi alma cual la zarpa dura y la empapaste en tu sangrienta venda. Y yo te llevo cual tu criatura. Te llevo aquí en mi corazón tajeado, que me crié en tus pechos de amargura, ¡y derramé mi vida en tus costados!

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