Desolación
143 La condena ¡Oh, fuente de turquesa pálida! ¡Oh, rosal de violenta flor!, ¡cómo tronchar tu llama cálida y hundir el labio en tu frescor! Profunda fuente del amar, rosal ardiente de los besos, el muerto manda caminar hacia su tálamo de huesos. Llama la voz clara e implacable en la honda noche y en el día desde su caja miserable. ¡Oh, fuente, el fresco labio cierra, que si bebiera se alzaría aquel que está caído en tierra!
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