Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz

144 olga poblete ignorante […] Hay que darle, pues, razones a los hombres. Esto se obtiene en la enseñanza. Pero es menester saber enseñar y Do- meyko mientras estuvo en estas tierras, nos orientó en tal sentido. A sus esfuerzos se debe la reforma más trascendental que hayan sufrido nuestros planes educacionales (Poblete, 1953a, p. 278). En este estudio de Poblete existe una breve mención a la educación femenina del Chile de la época, que se abre con un juicio claro: «La educación femenina siguió durante este periodo casi la misma línea de postración en que se había mantenido durante la época colonial» (p. 297). Luego, brevemente, se mencionan características de dicha realidad: en 1930 había cinco colegios, en los que sumaban 328 alumnas. Se destaca en el texto a la esposa de José Joaquín de Mora («Madama Mora»), como la fundadora del primer establecimiento laico de educación femenina en 1928, y finalmente se menciona la creación en 1837 del primer establecimiento de educación prima- ria para niñas (p. 298). Esta inquietud por el lugar de la mujer será parte de su producción intelectual durante estos años. De hecho, en su Documentos para el estudio de la historia de la antigüedad (1953b), Poblete incorpora textos, imágenes y preguntas sobre el rol de la mu- jer en los capítulos referidos a Egipto, China y Grecia. Para finales de la década del cuarenta e inicios de los cincuenta, la centralidad de la acción pública de Poblete pasó de la militancia feminista al pacifismo. En efecto, en 1950 Poblete fue central para el inicio del Movimiento por la Paz de Chile, siendo incluso una de las oradoras principales del hito inaugural. Algunas reflexiones de interés que se encuentran en el libro de 1950, Primer congreso nacional de los partidarios de la paz. 29 y 30 de septiembre y 1 de octubre de 1950 , son: las críticas a la supuesta inevi- tabilidad de la guerra (p. 1); la relación de la misma con la defensa de intereses específicos y mezquinos que se sobreponen al bien común (p. 1); la contradicción entre los derechos del hombre y los pueblos con el colonialismo (p. 2-3); y la relación de las guerras contempo- ráneas con la represión de los pueblos que buscaban su independen- cia o libertad y, por ende, la relación de los conflictos globales con la resolución autoritaria de las problemáticas locales (p. 4-5). En ese

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