Desolación

119 Dios lo quiere I La tierra se hace madrastra si tu alma vende a mi alma. Llevan un escalofrío de tribulación las aguas. El mundo fue más hermoso desde que yo te fui aliada, cuando junto de un espino nos quedamos sin palabras, ¡y el amor como el espino nos traspasó de fragancia! Pero te va a brotar víboras la tierra si vendes mi alma; baldías del hijo, rompo mis rodillas desoladas. Se apaga Cristo en mi pecho, ¡y la puerta de mi casa quiebra la mano al mendigo y avienta a la atribulada!

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