Olga Poblete. Educadora, historiadora, feminista, militante de la paz
118 olga poblete espacio inaudito de coexistencia entre niños y niñas, estas últimas debieron enfrentar hostilidades de parte de sus compañeros –y, qué duda cabe, también de sus familias y el entorno–, toda vez que su presencia y protagonismo en el Liceo cuestionaba aquello compren- dido como «normal»: Es notorio cómo se separan los grupos de niños y de niñas en su propio curso, muchas veces con manifiestas actitudes de hos- tilidad. Resulta difícil en el Primer año de Humanidades, por ejemplo, obtener que se integren niños y niñas en una misma Comisión de Trabajo. Suele ocurrir que durante un acto eleccio- nario, Mesa Directiva de Comité o directiva de Curso, los grupos se abandericen por sexo y no admitan votar por un calificado compañero del sexo opuesto. Observa uno de nuestros colegas respecto a estas diferencias entre niños y niñas: «Los asuntos que suelen interesar más a las niñas (Primer Ciclo) son, por lo gene- ral, aquellos que se relacionan con el ornato de la sala, la prepa- ración de programas culturales, iniciativas de orden artísticos o de bien social. En cambio, los niños se polarizan casi siempre hacia las actividades deportivas, técnicas, organizadoras, conta- bles. Hay dos momentos, en la vida de un curso en que las dife- rencias se hacen más nítidas: uno, cuando la edad de los alumnos fluctúa entre los trece y catorce años en que las niñas aventajan a los varones en cuanto a iniciativas de valor positivo y en que parece que son ellas las que manejan los asuntos más delicados del Consejo; el otro, cuando los alumnos se acercan a los dieci- siete años de edad, en que los varones reaccionan y dan la tóni- ca al curso, por sus ideas avanzadas, originales, hasta rebeldes. Mientras la hegemonía de las niñas puede producir creaciones notables dentro de lo artístico –dramatizaciones, diarios de vida, coros hablados, clubes, etc.– el predominio de los varones suele traducirse en acalorados debates sobre filosofía, religión, política, derechos estudiantiles, elecciones de Presidente de la República, censo nacional, economía, etc. (lms, 1954, pp. 21-22). El mismo documento ilustra cómo estas tensiones surgían desde los propios estudiantes, lo que no habría impedido que las niñas acce-
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