Escritura e inclusión en la universidad: herramientas para docentes

C apítulo 1 ¿Cómo incorporar escrituras diversas en el aula? Diálogos entre prácticas académicas y escrituras vernáculas para una didáctica más inclusiva P aula G onzález -Á lvarez Ha llegado el momento de expandir nuestros intereses en la enseñanza de la lectura, la escritura y la retórica más allá de la academia, para incorporar a las comunidades de pertenencia que la alimentan y de la que esta se beneficia. ( G uerra , 2015, p. 9; traducción propia). 1. I ntroducción 1.1. Historias en el aula Francisca es una joven que disfruta mucho la naturaleza y trabajar con niños. Por dos años ha participado como “guiadora” en un grupo de guías y scouts y realiza actividades y campamentos con niñas de 7 a 11 años. Como parte de su labor como guiadora, ella debe producir fichas que contienen la planificación y descripción de las actividades que realiza con las niñas de su grupo, de modo que otras personas puedan revisarlas y ayu- darla a evaluar los resultados. En su labor de guiadora, Francisca descubrió lo mucho que disfruta enseñando a niños pequeños y por ello decidió entrar a estudiar Pedagogía en Educación básica. En general, durante su primer año se sintió muy motivada con su carrera y disfrutó haciendo observaciones de clases en colegios; cuando tomaba apuntes de lo que pasaba en el aula, usaba una estructura muy parecida a sus fichas de activi- dades de scouts, porque así lograba estructurar los momentos de la clase y ordenar sus ideas al evaluar y comentar la experiencia. Como en las evaluaciones de observación le fue bien, Francisca consideró que su experiencia como guiadora le había dado una ven- taja sobre sus compañeras y compañeros. Ya en segundo año, Francisca tuvo que hacer una evaluación nueva: planificar una clase para niños de segundo básico en la materia que ella quisiera. Escogió y adaptó una acti- vidad que fue exitosa con niñas de siete y ocho años en su grupo de scouts, y se demoró poco en desarrollar la planificación, pues confió en su experiencia y se pudo basar en la estructura de las fichas de actividades que ella conocía. Sin embargo, algunos días des- pués, Francisca recibió una terrible noticia: su planificación fue evaluada con nota 3,0 y los comentarios no eran muy buenos. La profesora le comentó que no agregó los objetivos de aprendizaje, la estructura de la planificación no era correcta, y en la descripción mis- ma de la actividad solo le hizo correcciones a aspectos formales, como poner los verbos

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