Palabra Pública N°38 agosto - septiembre 2026 - Universidad de Chile

palabra crítica “La experiencia de la alegoría, que se aferra siempre a las ruinas, es la de un eterno caducar” —Walter Benjamin E n abril de 2001, el director chi- lenoAndrés Pérez se colgó con arneses de una viga en lo que entonces eran las bodegas de Matucana 100 para protestar contra la decisión del gobierno de impedirle se- guiradministrandounespacioquepoco después se convertiría en un centro cul- tural. Nuevemesesmás tardemoriría, a causa de complicaciones del VIH, en el Hospital San José. Tres años antes, en Chañaral, cerraba sus puertas el cen- tenario Teatro Windsor. Abandonado, su estructura se fue derruyendo como un cuerpo enfermo que adelgaza hasta los huesos. Entonces, vienen a la mente imágenes superpuestas: un cuerpo que cuelga desde vigas desnudas como las del propio Windsor. Un cuerpo que re- clamaba su derecho a persistir, ante la banalidad del poder. Un cuerpo como un teatro, un teatrocomouncuerpoque busca resistir también a esa banalidad del poder que olvida. ¿En qué dimen- sión se entrelazan ambas historias? de su cuerpo para irse con el circo, la de unahermanagemelaquebusca a sudo- ble, la de undirector que ante la sordera de lospoderososdecidegritarycolgarse de una viga. Gritar para rearmar, gritar para volver a levantar un teatroabando- nado enmedio del desierto. Lo impresionante de este ejercicio es que es cien por ciento analógico. Con una artesanía microscópica, Moreno recorta palabras y pedacitos de frases y los monta hasta componer historias que son, al mismo tiempo, el resultado azaroso de esosmateriales sonoros y de la imaginación del propio dramaturgo que juega con una suerte de bricolaje aural y alegórico, creando a partir de esos sonidos prefabricados relatos que estremecen por su bella simplicidad. Aprimera vista, Rescate pareciera ser una instalación escénico-sonora. Sobre el espacio yacen varias estructuras que asemejanaunmecanodesarmado.Atri- les con sus micrófonos que de pronto parecen organismos flacos y alargados. Y cuerpos humanos que accionan los materiales como utileros o manipula- dores de objetos. Pero de pronto se hace presente Andrés Pérez. A través de su propiavoz, el director adquiere realidad escénica, aun cuando no lo veamos, subvirtiendo el lugar común de que la mauricio barría Dramaturgo e investigador teatral. Doctor en Filosofía con mención en Teoría del Arte y Estética de la U. de Chile. Profe- sor asociado del detuch. Sobre Rescate, de Alejandro “Chato” Moreno Palabras que remecen cine Rescate —que tuvo funciones en mayo y junio de este año en GAM— es el trabajo más reciente del dramaturgo Alejandro “Chato” Moreno, el mismo que 17 años atrás nos sorprendió con La amante fascista (2009) y luego con la enigmática Gastos de representación (2014): ambos montajes, aunque no fueron dirigidos por él, se sostenían completamente en el poder de su es- critura. Y es que lo de Moreno es, sin duda, la escritura; una que nunca con- cede, que lleva su predicamento hasta las últimas consecuencias a riesgo de no llegar a ser jamás una moda. Una escritura que nos obliga a repensar la categoría de dramaturgia para enten- derla como un arte autónomo de la puesta enescena. Dehecho, es el propio Moreno quien define Rescate como un espectáculo de dramaturgia. Un traba- jo delicado y detallista, de una factura compleja, pues construye un texto reu- niendo extractos de grabaciones de voz del propio Andrés Pérez. Ensamblando estos registros sonoros, el dramaturgo escribe, mediante una “música de so- nidos fijados” —como la denomina el compositor Michel Chion—, una serie de relatos maravillosos: la historia de un caracol nómade, la de una mano izquierda que decide independizarse 62

RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=