Palabra Pública N°38 agosto - septiembre 2026 - Universidad de Chile
presencia teatral es ante todo visual. Al mismo tiempo, durante toda la obra observamos a dos actores (Mario Goya y Juan Pablo Lara) montando con esas estructuras una maqueta que recons- truye de forma delicada y fiel el actual estadodel TeatroWindsor. Es como si la voz de Pérez dialogara con este teatro, y este último respondiera de alguna for- ma invitándolo a confundirse con él. Al final, una pequeña marioneta colgará de una de las pequeñas vigas. Mien- tras tanto, dos actrices intervienen de tanto en tanto interpretando variados roles. Una de ellas (Paula Bravo) encar- na a una gemela que busca por el norte de Chile a su hermana desaparecida; la otra (Valentina Muhr) cuenta la his- toria de una mujer que trabaja en un cabaret en Punta Arenas que se con- funde con la de una actriz francesa que vivió en Chile, un sutil guiño alusivo a Sarah Bernhardt. De alguna manera, el cuerpo de estas actrices adquiere el mismo rasgode artefactoque tiene todo el montaje. Y no digo artefacto como algo negativo. Lo que articula esta bri- llante operación es, justamente, un pensamiento alegórico: el ensamblaje demateriales diversos que, en todomo- mento, hacen notar su calce y descalce; historias y objetos que refieren a algo para decir otra cosa; la continua su- perposición de textos, signos, tiempos y espacios; una dramaturgia en for- ma de paisajes sobrepuestos como un montaje de imágenes transparentes; una constelación inorgánica de rui- nas, de fragmentos, de pedazos donde todo deviene un personaje, un artefac- to personaje. Por lo mismo, es difícil describir lo que uno experimenta realmente en Rescate . Tal vez una crítica debe bus- car ser fiel a esa proliferación infinita de escritura y teatralidad de palabra. Porque ¿qué es la palabra en el teatro? Ante todo, una voz. La escritura teatral esconde un misterio: el de una palabra que, al hacerse voz, vuelve a inscribirse como un grafo sobre la superficie de nuestros cuerpos, para hacernos daño oestremecernos, paragolpearnos ydes- pertarnos. El misterio de una escritura que se vuelve voz y que, como toda voz, siempre esconde un excedente: el eco de antiguas resonancias. La voz trae los tiempos al presente, las memorias al ahora; convocasortilegiosdeencuentro. Moreno nos enseña que las palabras tocan y son materia y energía. Tocan y ponen a vibrar el sentido opaco de las cosas que hay. Las palabras crean el tiempo en la voz y producen tiem- po abriendo el espacio. Rescate es una experiencia sensorial e inmersiva que busca develar la banalidad presuntuosa del poder y restituir el verdaderopoder: el de imaginar mundos posibles a través depalabras que remecen. Si es unaobra teatral, una instalación o los recuerdos desperdigados de una cabeza abierta, poco interesa. Si es un homenaje o una crítica al alarde del poder, importa algo más. Lo que aquí experimentamos es el mayor de todos los misterios: el de reu- nirse en torno a una escena que ya no es la de los cuerpos humanos, sino una celebración alegórica de la vida, una celebración a través de la cual las cosas materiales vuelven a adquirir el valor que la cotidianidad les arrebata. Al final, una voz resuena para siem- pre en nuestra memoria y nos dice que todo se acaba, incluso el poder de los poderosos. rescate (2026) Dirección y dramaturgia: Alejandro Moreno Elenco: Valentina Muhr, Paula Bravo, Mario Goya y Juan Pablo Lara 63
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