Palabra Pública N°38 agosto - septiembre 2026 - Universidad de Chile
de ser un fotógrafo aficionado. Apartir del revelado, ampliación, encuadre y exposición, lapelículaestablece un pa- ralelo entre estos procesos mecánicos y químicos de la práctica fotográfica y el rigor que exigía la acción militante: ambas involucran precisión, estrate- gia, compartimentación, encuadre, agudeza, observación y disciplina. Desde otro ángulo, las diferencias generacionales se hacen notar en el diálogo. Celeste parece buscar a través de las imágenes y relatos de su pa- dre una épica militante perdida. Por su parte, Raúl habla, pero también evade y esquiva. No siempre explicita y deja claros sus límites frente a las preguntas de su hija. Las inquietu- des de la hija terminan chocando con una suerte de muro que intenta pene- trar inútilmente y que está cargado de confusiones: “¿Esto ocurrió o lo imaginé?”. La película compara esa incertidumbre con velos y sombras fotográficas, haciendo de la fotogra- fía —como documento y objeto— un soporte donde se inscriben las huellas del tiempo. El relato del padre se pre- senta incompleto, difuso, construido a partir de retazos que la cineasta deja a modo de testimonio. Así, la memo- ria aparece como un proceso que tiene sus propios mecanismos y tam- bién sus zonas opacas: resistencias, límites, olvidos y confusiones. Finalmente, son las fotografías las que hablan por los silencios del pa- dre. Celeste las ausculta, observa y trata como lo que son: archivos super- vivientes. Mientras que Raúl no les da un peso específico, Celeste se detiene y las mira para observar cosas que ex- ceden la intencionalidad del padre. Una toma espontánea en la frontera donde posan militares y transeúntes se vuelve una metáfora de la inminen- cia, un retrato donde muchos cuerpos y temporalidades confluyen con un tono silencioso de amenaza. El retra- to de un grupo de personas durante el funeral de Allende permite atisbar la vida cotidiana bajo la dictadura, el terror diario y la sobrevivencia de los más humildes. Una última toma — nunca sabemos de qué día es, aunque se intuye que se trata de un amane- cer— aparece como la luz crepuscular de una época o el comienzo de otra, como sombras amenazantes o la espe- ranza de una transformación. Dentro y fuera de su tiempo, tanto la foto- grafía como el documental esbozan mensajes secretos para hacer florecer algo nuevo en nuestro presente. Una sombra oscilante aboga por es- tos velos, opacidades y olvidos al momento de pensar nuestro víncu- lo con las memorias políticas y sus transmisiones generacionales. La pe- lícula ensaya una memoria inestable que, más allá de ser pura ilustración o rememoración de hechos y datos concretos, incorpora la subjetividad, la duda y el temblor como parte rele- vante de su herencia. una sombra oscilante (2026) Chile, Argentina, Francia. 77 minutos Dirección: Celeste Rojas Mugica Productoras: Bomba Cine, Eaux Vives Celeste Rojas Mujica 61
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