Palabra Pública N°38 agosto - septiembre 2026 - Universidad de Chile
termina homogeneizándose en la co- tidianeidad que reivindica como valor. En ese sentido, son imágenes comunes, aunque no lo sea aquello que describen —un minotauro, un monstruo alado que cocina a un ser humano, un ahor- cado—, porque su lenguaje popular las hace familiares en su impacto visual. Las fotografíasdel sudafricanoErnest Cole, la japonesaMaoIshikawayelnige- rianoAkinbodeAkinbiyi refuerzanesto último: al ser imágenes interesantes en sí mismas, su carácter documental nos aleja de las posibilidades poéticas de la “errancia” que propone la curaduría, porque nada hay más fijo ni más liga- do a la comunicación que el registro testimonial. A esto se suma la pieza audiovisual “Ouro negro e a gente” (“El oro negro somos nosotros”), de la ar- tista brasileña Aline Baiana, sobre las comunidades cercanas a la refinería de Mataripé y el puerto de Aratu —del estado de Bahía— que han sufrido la degradación sistemática de sus vidas por la extracción petrolera. Las imáge- nesdeestos territorios soncontrastadas con lasde lapropagandade ladictadura brasileña en las que seprometíaunpro- greso infinito. Como documental, sin duda es un aporte necesario a la difu- sión de esa lucha (el trabajo de archivo es inteligente), pero su visualidad na- rrativa, convencional para el lenguaje documental, hace que el espectador se sientamás en un festival de cine que en una exposición de arte. En contraste, cabe citar al colectivo Forensic Architecture, que trabaja un asunto similar en “Delta-Delta: People’s Court I”, donde investigó la degrada- ción del paisaje en el delta del Níger por el extractivismo y la polución asociada. La pieza muestra imágenes históricas, testimonios y archivos fotográficos y documentales, y busca revelar no solo este caso puntual, sino también las he- ridas que el colonialismo europeo dejó en territorios antes infinitamente ricos, saqueados y forzados a transformar sus modos de vida. Si bien solo vemos un video, sabemos que Forensic Ar- chitecture desarrolla investigaciones largas y profundas que luego, incluso, tienen usos concretos en las luchas que pesquisan. Por ello, la presentación en exposiciones siempre es un gesto cuidadosamentediseñadomediante es- trategiasartísticas, loque ledaal trabajo un impacto distinto: declara de entrada suposicionamiento y, con ello,moviliza políticamente nuestra sensibilidad, nos incomoda y nos obliga a posicionarnos. La necesidad de interpelar estética- mente las propuestas que reúne esta itinerancia cobra fuerza cuando revi- samos trabajos que parecen desviar la atenciónhaciaotraszonasmenosescru- tables, y con ello, ajenas a la crítica. Lo espiritual o lo“popular”comosinónimo de “otredad” a preservar, por el simple hecho de no ser occidental, nos niega la posibilidad de ser contemporáneos de dichas propuestas y de pensarlas autó- nomamente. Enmarcar obras —como hace esta curaduría—en “posibilidades depracticar lahumanidad” terminaubi- cándolas más alto de lo que cualquier plinto podría elevarlas, alejándolas así de nosotros, simplesmortales. Notodoviajerorecorre caminos —De lahumanidadcomopráctica de la 36ª Bienal de São Paulo Curaduría: Bonaventure Soh Bejeng Ndikung Centro Cultural La Moneda (CCLM), Sala Andes | Nivel -3 Hasta el 4 de octubre de 2026 cclm 57
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