Palabra Pública N°38 agosto - septiembre 2026 - Universidad de Chile

su padre. Lo que me pareció diferente es el uso particular que estos materia- les tienen en este trabajo de duelo en el que está embarcada. Sesuponequelaciencia,esedominio privilegiado del desarrollo moderno (a estas alturas tan privilegiado como apolillado), es uno de los más efecti- vos expedientes mediante los cuales el mundo, como diría Max Weber, sufre su necesario desencantamiento, es de- cir, el reemplazo de los poderes ocultos por el cálculo y la previsión. La ciencia nosexplica loqueantesera incompren- sible y, de estemodo, nos hace entender el suelo que nos sostiene. En Historias de fantasmas , en cambio, la ciencia no explica, sino que complica, se implica, se imbrica , sin dejar nunca de ser ciencia, explicación racional sustentada en la mejor evidencia. Hustvedt nos cuenta que, como muchos —entre el 30 y el 60 % de las personas en duelo, según el British Medical Journal —, sintió a su marido unos días después de su muer- te: “Una vez que me desperté del todo, me quedé allí tumbada pensando y caí en la cuenta de que, mientras flotaba en la frontera entre la vigilia y el sueño, Paul había estado vivo paramí”. Una postura obtusamente desacra- lizadora diría que esa evidencia debe interpretarse en su sentido más ob- vio: entre el 30 y el 60 % de quienes enviudan despliegan una fantasía compensatoria, una alucinación be- nigna, un delirio suave. Este libro, en cambio, opta por un camino distinto. Tras describir su propia experiencia fantasmática y enumerar las muchas explicaciones posibles, termina usán- dolas para reforzar el sentido íntimo de lo que vivió: “sentí que Paul entraba en el dormitorio y, por un instante, vol- vió a mí esa sensación indescriptible que tanto anhelaba. Lo recuperé”. En efecto, parece decir, la alucinación y el delirio no desacreditan la presencia de su marido: la autorizan. La ciencia como herramienta mágica. Últimamente he estado leyendo, por razones que no vale la pena mencio- nar aquí, varias discusiones teóricas que proponen abandonar el huma- nismo moderno por sus evidentes limitaciones: su tendencia relativa- mente insalvable a construir al otro como enemigo y bárbaro, sus terribles problemas al momento de la repre- sentación política. En otras palabras, el habitual y crónico incumplimiento de sus promesas. El uso de la ciencia en Historias de fantasmas , que autoriza el delirio y la alucinación, presenta un buen argumento en contra de la re- nuncia moderna. Si la ciencia puede usarse tal como lo hace Siri Hustve- dt, es decir, de un modo moralmente humanista, ysirveparaentendernues- tros afectos doloridos, para implicarse y complicarse en el dolor, entonces tal vez no sea obligatorio que abandone- mos todavía el siempre incompleto proyecto de lo humano. historias de fantasmas Siri Hustvedt Seix Barral, 2026 382 páginas 53

RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=