Palabra Pública N°38 agosto - septiembre 2026 - Universidad de Chile

1 | Isabel Allende cuenta en varias entrevistas que para escribir La casa de los espíritus (1982) se inspiró en historias relatadas por su abuela Chabela (Isabel Barros) sobre su amistad con las Morla, sus prácticas espiritistas y sus comu- nicaciones con el mundo astral. Carmen y Ximena Morla son las hermanas Mora en la novela. Cuando le pregunté por correo electrónico a Isabel Allende si tenía más datos sobre Chabela o Lebasi (su nombremístico) y su práctica del espiri- tismo, me contestó: “Dicen que se juntaba con las hermanas Morla una vez por semana para invocar a las almas errantes en torno a una pesada mesa española de roble, con cuatro patas de león, que hoy está en mi casa. Nunca se ha movido por iniciativa propia. También experimentaban con telepatía (…). Gran parte de lo que escribí en La casa de los espíritus es producto de la imaginación”. 2 | Dicen que esa mesa, la de Isabel, era la que se movía. Pero segúnMariana Varela, nieta de la pintora María Tupper —figura clave del círculo de las Morla y conocida allí como Cirineo—, lamesa de suabuela también lohacía.Me lo contó mientras revisábamos el archivo de María. Ahí estaban las cartas que confirmaban el círculo de alianza y amistadmísti- ca entre ella, Isabel Barros, Luisa Lynch, las hermanas Morla y otras mujeres. En ellas aparecían también sus nombres se- cretos: Asiul, Vera, Nadinko. 3 | Conocido es el caso de Arturo Prat espiritista. El héroe de Iquique era sobrino del profesor Jacinto Chacón, en cuyo honor se fundó en 1904 el Centro JacintoChacón enValparaí- so, donde se estudió el espiritismo “como doctrina filosófica y ciencia experimental”. La escritora e intelectual Rosario Orrego, casada en segundas nupcias con Chacón, fue la fun- dadora y directora de la Revista de Valparaíso (1873), donde publicó sobre espiritismo, magnetismo animal y otros temas en boga en Europa. Arturo fue asiduo a estas prácticas, tam- bién su esposa, probablemente tras la muerte de su hija. No es de extrañar que el punto de partida sea enmuchos casos la pérdida de un ser querido, de ahí que el afecto sea elmotor de estas experiencias. A esto se suman la democratización del saber religioso y un cuestionamiento de corrientes estableci- das como el positivismo. 4 | La escritora Inés Echeverría Bello, conocida como Iris, asistió a varias sesiones espiritistas con sus amigas, las hermanas Morla, una experiencia que relató en su serie de novelas Alborada , donde también abordó los viajes “en as- tral” y los alcances de la teosofía. En su novela Cuando mi tierra fue moza (1944), el personaje Juan (inspirado en Juan Gandulfo, presidente de la FECh) sostiene: “El término ‘salir en astral’ era nuevo y hasta ridículo para Juan. Los ocultistas lo retraían, pues eran pretenciosos y un tantito chiflados. Iris intervino, con destreza de adaptación a lasmentes”. 5 | En la transcripción de la sesión mediúmnica escrita por Victoria Subercaseaux, fechada el 3 de julio de 1920, se lee: “Con Vitalia [médium]. Vino su espíritu (Celeste) que dijo que nopodía venir BenjamínVicuñaMackenna…Dice que es falso aquello de que reencarnaría pronto”. Además de conversar con sus difuntos, Victoria les pregunta por sus predicciones sobre la llegada de Arturo Alessandri a la presidencia ese mismo año. Sabida es la amistad de Ales- sandri con las hermanas Morla. Pilar Subercaseaux, hija de Ximena Morla, recuerda que su madre hablaba a dia- rio con el presidente y que por las tardes recibía al Grupo Siete (el círculo esotérico que ellas integraban). También cuenta que las hermanas fueron reprendidas por el párro- co de Zapallar: “El domingo, al final de la misa, el cura (…) anunció a los feligreses que en adelante no iba a dar la ab- solución por practicar espiritismo”, escribe en Las Morla. Huellas sobre la arena (1999). Y relata que pronto empeza- ron a circular rumores: que la casa de la Puntilla estaba embrujada y que incluso se hacían allí pactos satánicos. columna entre chismes ymesas voladoras Más quemerasmodas, el espiritismo y la teosofía fueron formas de alianza entre mujeres chilenas a fines del siglo XIX y principios del XX. Lamayoría eran artistas, poetas y escritoras que se unieron en torno a estas prácticas y crearon una red en la que se articulaban intereses intelectuales, vín- culos artísticos y lazos de afecto. Tal vez por lomismo suscitaron sospechas y rumores, sobre todo desde el poder eclesiástico. Macarena Urzúa Opazo Académica del Departamento de Lingüística y Literatura de la Universidad de Santiago, in- vestigadora y poeta. Ha publicado, entre otros libros, Manual (2023) y Lengua natural (2026). 38

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