Palabra Pública N°38 agosto - septiembre 2026 - Universidad de Chile
columna E l 16 de junio de 2026, Francia venció a Senegal en la etapa de grupos del Mundial de Fútbol. Tras ter- minar el partido, circuló en redes sociales un clip en el que se escucha un audio de Nicolás Haase, comentarista de DirecTV, diciendo “por ahora ambos paí- ses africanos empatados” antes de ir a una pausa. Pero el conductor nunca dijo eso: el audio fue montado en el vi- deo original, tal como lo comprobó FastCheck , el sitio de verificación de datos chileno. La nota que expone el montaje menciona y linkea to- das las huellas que permiten confirmar que Haase nunca dijo esa frase. Tanto él como el canal y otros relatores des- mintieron haberse referido a “ambos países africanos” en el resto de las transmisiones que siguieron al partido. Sin embargo, los clips manipulados siguen circulando e incre- mentan sus visualizaciones. En un contexto en que el ciclo de noticias es de 24 horas, siete días a la semana, y se amplifica por la digitalización y la reproducción multimediática y multiplataforma de los contenidos, la desinformación, la información engañosa o incompleta y los contenidos manipulados, editados o gene- rados con herramientas de inteligencia artificial exceden la capacidad real del periodismo para responder su mandato tradicional de verificar lo que alguien dijo o hizo; lo que pasó o creemos que pudo haber pasado; lo que se publicó (o no). Como dice ese viejo aforismo que repiten los periodistas, “si tumadre dice que te ama, verifícalo”. El desafío del periodismo para verificar datos es monu- mental: las audiencias migran de manera sostenida ymasiva a plataformas como YouTube para consumir noticias, se in- forman cada vezmás a través de redes sociales de influencers, incrementanel usodeherramientas de inteligencia artificial generativa para consultar información y un tercio de las per- sonas dice evitar las noticias, según el Digital News Report 2026 del Instituto Reuters de la Universidad de Oxford que encuesta a miles de personas de todo el mundo. Navegamos un entorno propicio para la desinformación. Así como el caso de los dichos no-dichos de Haase, el vo- lumen y diversidad de los contenidos falsos, manipulados o engañosos son enormes y constituyen un desafío para los procesosdeverificación.Desdehacediezañoshanprolifera- do sitios digitales especializados en verificar información o fact-checkers e, incluso, existe una red internacional de ve- rificadores de datos (International Fact-Checking Network) fundada en 2015 y que cuenta con más de 170 organi- zaciones de distintos países. Su propósito es fortalecer la práctica a través de capacitaciones que promuevan la alfabetización digital, el conocimiento de acceso público y la transparencia del debate público. Instituyeron, además, el día internacional de la verificación de datos cada 2 de abril, que en Estados Unidos coincide con April Fools' Day , el equivalente chileno del día de los inocentes. En Latinoa- mérica, la red LatamChequea agrupa a 46 organizaciones chequeadoras en 20 países, incluyendo a Chile, cuyos socios son FastCheck y MalaEspinaCheck. Entre los principales problemas sobre cómo verificar datos se cuentan que la desinformación es más bien un espec- tro y no un fenómeno binario. Se distinguen tres tipos de “desórdenes informativos”, un término acuñado por los in- vestigadores Claire Wardle y Hossein Derakhshan con el fin de estructurar el debate sobre informaciónmaliciosa y enga- ñosa. Primero, la desinformación que es falsa, pero no tiene propósito de dañar a nadie ( misinformation , en inglés). Lue- go, la desinformación que es falsa y se comparte a sabiendas y para dañar a otros ( disinformation ). Finalmente, la mala in- SON RUMORES, son rumores Los audios fabricados de Claudia Sheinbaum, presidenta de México, o la falsa muerte de NoamChomsky en 2025 muestran que incluso medios de prestigio pueden caer en la trampa de la desinformación. En un ecosistema dominado por plataformas, redes sociales e inteligencia artificial, verificar datos se convirtió en un reto central —y enorme— para el periodismo. Claudia Lagos Lira Profesora asociada de la Universidad de Chile. Doctora enMedia and Communications en la University of Illinois at Urbana- Champaign. Investiga y escribe sobre medios, periodismo, política y feminismo. 32
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